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El dramático testimonio de una sangrienta madrugada

policial
12/07/2017 a las 11:22

Brutal agresión contra Gonzalo Muñoz, Víctor Hernández, Sady Galindo Soto y Héctor Almonacid

Hasta el cierre de esta edición, el joven Gonzalo Muñoz, de 21 años, lucha por salvar su vida.

La Brigada de Homicidios (BH) de la Policía de Investigaciones (PDI) de Puerto Natales ha sometido a intensos interrogatorios a numerosas personas, algunos de los cuales dicen ser testigos de lo ocurrido la madrugada del sábado y que mantiene al borde de la muerte a Gonzalo Muñoz del Campo, de 22 años, y que dejó heridos a sus amigos Sady Galindo Soto, de 33, Víctor Hernández, de 31, y Héctor Almonacid, de 28, y detenidos y a punto de ser formalizados a los ex cabos segundo Pedro Loncuante Loncuante y Miguel Delgado Velásquez, además del guardia de seguridad Sebastián Cáceres Alonso.

Hay testimonios que coinciden. Uno de ellos es que esa noche no hubo una sola pelea, hubo dos, con menos de 20 minutos  de diferencia y a escasos metros. La primera habría ocurrido a las 4.55 horas de la madrugada y la otra a las 5.10.
En ambos hubo violencia desmedida. En la segunda reyerta se llegó hasta el sangramiento y la pérdida de conciencia de algunos de los jóvenes.

Una testigo narra que cuatro personas salieron del Bar Slowy y caminaron por calle Magallanes hacia Bulnes. A ellos se les identifica como Gonzalo Muñoz, Víctor Hernández, Sady Galindo Soto y Héctor Almonacid.
Algunos aseguran que salvo Muñoz, los otros tres habrían ingerido alcohol. Al deambular por las calles se encontraron con dos personas que conversaban afuera de un automóvil. A uno de ellos se le identifica como uno de los carabineros que en las próximas horas será formalizado y la otra persona sería un guardia de seguridad.

Ahí se habría producido una discusión. Hernández les habría gritado improperios y ellos habrían reaccionado con violencia desmedida, atacando a tres de los cuatro con palos, una botella y con golpes de pies y puños.
El mismo Almonacid asegura, por ejemplo que uno de ellos se habría ensañado con él y que le habría ocasionado fracturas dentales. Otro testigo dice que con una botella habrían impactado sobre la cabeza de Galindo, hasta allí el más perjudicado.

Hernández también recibió golpes de puños y pies, pero Muñoz quedó a un costado en shock.
Cuando estaban en medio de la pelea, un grupo de peatones que retornaba a sus hogares intervino para separar y a los agresores les recriminaron la violencia con la que actuaron.

Algunos de los testigos dicen haber reconocido  con nombres y apellidos a quienes hoy están detenidos. Ese testimonio habría sido clave para el accionar de la BH de la PDI.
Almonacid manifiesta que “quedé como atontado por el golpe y una amiga me sacó de allí y me llevó a la casa de un amigo para que me lavara la cara, porque la tenía llena de sangre”.

Otros testimonios dicen que quienes protagonizaron la golpiza se mostraron nerviosos y vía celular habrían enviado varios mensajes, supuestamente narrando lo sucedido y pidiendo ayuda. A escasos metros, a un costado de un árbol, asustado y sin signos de haber recibido golpes estaba Muñoz.
Los que intervinieron fueron quienes le prestaron ayuda a Almonacid, quien asegura no recordar mucho más y que pensaba que la gresca había terminado allí: “Yo no conocía a quienes nos agredieron, menos sabía que eran carabineros”, relata.   

Otros testimonios señalan que Muñoz se negó a dejar solos a sus amigos: “Quería protegerlos”, manifiestan. Por eso junto a dos de ellos (Hernández y Galindo) siguieron caminando por las céntricas calles.
Pasaron algunos minutos hasta que casi al llegar a la esquina de Magallanes con Eberhard se volvieron a encontrar. Ahora se habrían bajado varias personas de un vehículo. Y sin mediar provocación habrían agredido violentamente a los tres amigos.

Tras un minuto, Galindo perdió la conciencia. Y ahí se habrían ensañado con Muñoz, al que lo vieron en mejor estado y como una posible amenaza.

Testigos aseguran haber visto que la agresión fue con palos y un extintor, con el que impactaron en reiteradas ocasiones la cabeza de Muñoz. Ello,  según diagnóstico médico posterior, le habría provocado numerosas hemorragias internas. El cerebro quedó prácticamente todo astillado y su sangramiento era lo que más llamaba la atención de los transeúntes que apreciaron dantesca escena.

El SAMU de Natales registra el primer llamado de auxilio a las 5.14 horas de la madrugada. Era la voz de una mujer que hablaba rápido, casi llorando. Esa misma persona fue la primera en dejar constancia en Carabineros.  
Dos jóvenes intervinieron para detener el ataque. Muñoz yacía en el piso. Los agresores abordaron dos automóviles, uno de ellos estacionado afuera de La Guanaca, y huyeron.

El personal de urgencia que llegó al lugar se percató de la gravedad de las heridas de Muñoz y fue al primero que trasladaron.


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