El hecho ocurrió este miércoles

Persona ciega denuncia discriminación al ser bajado de mala manera en micro de línea 2

cronica
22/04/2018 a las 15:00

Julio Burgos, de 62 años, es conocido por los transportistas de la empresa Inversiones Austral ya que junto a otras personas buscan su independencia y autosolvencia en la movilización. Sin embargo, como dice él “le tocó bailar con la fea”.

“Siento que nos discriminan”, dice Julio Burgos al recordar por lo que tuvo que pasar el pasado miércoles a las 11 de la mañana.

Cuando emprendía rumbo a su casa en una micro de la línea 2, recordó que siempre con los choferes de turno, que recalca tiene un excelente trato, les avisa con antelación que por favor le avisen que se tiene que bajar, debido a que es ciego.

Sin embargo, algo ese miércoles le hacía presagiar que ese recorrido común y corriente, que aprendió con mucho esfuerzo desde que quedó ciego, no iba a resultar como los demás.

“Pagué mi pasaje correspondiente a adulto mayor, con mi carnet que lo mostré y yo creo que desde ahí se enojó. De ahí, pienso, partió todo. Y antes que tomara asiento, salió muy rápido con la máquina y un pasajero menos mal que me alcanzó a sujetar, porque me iba a caer; uno no tiene la estabilidad que tiene una persona que sí puede ver. Entonces yo le digo ‘por favor, me deja en Pedro Bórquez con Mar Caribe’.

La cosa es que giró por el parque, y cuando se iba devuelta, me paré y le dije ‘señor, yo le avisé que me dijera cuando estuviéramos en las calles que le solicité’. Y viene y me dice, textualmente, ‘bueno, si eres ciego para qué andas solo. Que te acompañe alguien”, recuerda Julio.

Bajó y quedó totalmente desorientado, ya que no sabía dónde estaba. Sin embargo, fue un mismo chofer, pero de otra micro quien lo socorrió y lo llevó a las barbas de su hogar.

Pero en el intertanto, Julio se comunicó con la coordinadora de personas con discapacidad de Punta Arenas, Patricia Saldivia, quien le mostró todo su apoyo y además el hecho llegó al mismísimo seremi de Transporte, Marco Mella. Él, entendiendo la situación, está buscando una solución con la misma empresa Inversiones Austral para que este acto no se vuelva a repetir en el futuro.

“Yo lo que busco es que no se empañe un trabajo que otros choferes lo hacen tan bien, ayudándonos y educando a los demás cuando nos tratan de buena manera. Punta Arenas aún le falta para ser una ciudad amigable con las personas con discapacidad”, dice Julio con sus lentes y bastón para no-videntes.


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