Se trata de Javier Alejandro Garay Miranda, un docente con 23 años de trayectoria, que no solo imparte clases de Religión y Tecnología en diversos colegios públicos, sino que también lidera una iniciativa que está transformando el futuro de los jóvenes magallánicos.
A través de la ONG Novela Australi, de la cual es cofundador, Garay ha creado el programa Hidrogenios, un espacio diseñado para desarrollar en los estudiantes una vocación científica y tecnológica mediante experiencias significativas. Este programa ha permitido que jóvenes de colegios vulnerables puedan acceder a oportunidades de alto nivel, participando en ferias y competencias donde su talento y esfuerzo han sido reconocidos.
Uno de los proyectos más destacados de Hidrogenios es Lore Antarctic, un prototipo impulsado por hidrógeno verde, una de las energías del futuro. Este proyecto, liderado por estudiantes del Liceo Industrial Armando Quezada Charán y la Escuela Hernando de Magallanes, ha logrado captar la atención de expertos en el área y ha sido presentado en importantes ferias científicas, como la Expo Magallanes, Jaibo Lucho en Santiago y la Feria Científica Escolar de La Serena, donde obtuvieron el segundo lugar.
“El objetivo de este programa es que los jóvenes desarrollen no solo conocimientos científicos, sino también habilidades blandas, que aprendan a trabajar en equipo y a comunicarse de manera efectiva. Queremos que comprendan que la ciencia y la tecnología pueden abrirles puertas que jamás imaginaron”, explica Garay.
El impacto del proyecto ha sido tal, que ahora los estudiantes se preparan para representar a Chile en la Feria Mundial de Ciencia en Brasil, un desafío que no solo implica demostrar su capacidad técnica, sino también la búsqueda de recursos para costear el viaje.
Pero la labor de Javier Garay Miranda no se limita únicamente a la innovación tecnológica. Su visión educativa busca formar estudiantes con una identidad sólida y un conocimiento profundo de su entorno. Es por ello que, como parte del programa, ha llevado a sus alumnos a recorrer espacios clave del patrimonio cultural de Chile.
“A veces, la sociedad subestima el talento de los jóvenes de la educación pública. Pero cuando se les dan herramientas, apoyo y confianza, pueden lograr cosas increíbles. Mi misión es seguir abriendo caminos para ellos y demostrar que la ciencia y la educación pueden cambiar vidas”, concluye Garay.
Con proyectos en marcha y nuevos desafíos en el horizonte, su historia es un testimonio del impacto que un profesor comprometido puede tener en la vida de sus estudiantes.