Se han cumplido nueve años desde la implementación del Sistema de Admisión Escolar (SAE) en la Región de Magallanes. Diseñado bajo la promesa de mayor justicia y equidad, el SAE continúa siendo un foco de profunda frustración y angustia para miles de familias que han vivido con incertidumbre el futuro de sus hijos.
Si bien el sistema ha logrado eliminar la selección arbitraria en la matrícula, las familias critican que ha transformado el proceso de postulación en una verdadera “tómbola” de la incertidumbre. Esto revela que el problema no radica solo en la asignación, sino en la calidad y disponibilidad de la oferta educativa regional.
El principal y más visible drama es el alarmante número de estudiantes que, año tras año, quedan “sin asignación” tras la etapa principal. Esta situación obliga a las familias a transitar por procesos complementarios inciertos o a la humillante experiencia de buscar vacantes en persona. Esta situación no solo genera un estrés insostenible en los apoderados, sino que vulnera el derecho fundamental a la educación al retrasar el inicio del año escolar para niños y adolescentes magallánicos.
Último proceso y cifras de incertidumbre
Desde el Ministerio de Educación han indicado que el de los estudiantes que participaron del proceso ya tienen asegurada su matrícula para el 2026, sin especificar la cantidad total de postulantes a nivel regional.
Este guarismo, luego del término de la principal etapa de postulación y los resultados de la lista de espera, indica que el de las familias aún mantienen la incertidumbre por una matrícula escolar el próximo año, debiendo recurrir a las pocas vacantes restantes o a procesos extraordinarios.