Tras
doce horas de ser detenido, el sargento primero de la Fuerza Aérea,
Juan Pablo Salazar Retamal, escuchó la determinación del tribunal:
prisión preventiva, por constituir un peligro para la sociedad.
El
funcionario de las Fuerzas Armadas fue formalizado por homicidio
frustrado. La presunta víctima es otro militar, el sargento segundo Juan
Orellana Gallardo, de la Cuarta Brigada Acorazada de Chorrillos.
Los hechos
Todo
partió a las 21:00, aproximadamente. A esa hora, la víctima habría
hostigado con mensajes de texto a su expolola, quien es la pareja de
Salazar Retamal. Después, el funcionario del Ejército llamó a la mujer.
“Hablé con tu angelito y voy para allá”, le habría dicho.
Asustada,
la pareja del formalizado se dirigió a la casa de Salazar Retamal, pero
llegaría tarde. Los funcionarios de las F.F.A.A. estaban enfrascados en
una feroz riña en el patio delantero de la casa.
Según
la versión del formalizado, la pelea comenzó porque Orellana Gallardo
habría gritado amenazas de muerte desde la calle y después ingresó al
patio sin autorización. Mientras peleaban, el funcionario de la Fuerza
Aérea habría sacado un cuchillo carnicero y habría estocado 9 veces a la
víctima.
Horrorizada,
la pareja de Salazar Retamal llamó a Carabineros, quienes detuvieron al
sargento primero. También concurrió el SAMU para socorrer a la víctima,
quien respondía las preguntas de la policía para que no perdiera el
conocimiento.
La
víctima recibió las puñaladas en el tórax. Entre las lesiones, tuvo una
laceración en el hígado y una eviseración no contenida. Según el médico
tratante, las heridas cortantes eran mortales si no hubiese tenido
asistencia de emergencia.
Un peligro para la sociedad
Por
estos hechos, la fiscalía formalizó a Salazar Retamal por homicidio
frustrado y pidieron que fuese a prisión preventiva. Por la gravedad de
las lesiones y el tipo de arma usado, argumentaron que el formalizado
tenía la intención de asesinar a la víctima.
“Esta
es un arma de tipo parrillero, no es un cuchillo de cocina. Creemos que
en la utilización de esa arma hay una premeditación, él sabía y estaba a
la espera de la llegada de Orellana Gallardo”, dijo el fiscal Manuel
Soto.
A
juicio del abogado defensor, Jorge Vidal, la agresión del funcionario
de la FACH fue en legítima defensa, por lo que no correspondía privarlo
de su libertad.
“Si una
persona viene a mi domicilio a decirme que me va a matar, resulta del
todo evidente que no tiene ninguna intención de conversar”, dijo Vidal.
Además, dijo que el imputado no representa un peligro para la sociedad
por trabajar para las F.F.A.A. hace casi 20 años.