Por una década permaneció bajo tierra una cápsula del tiempo en el patio del Colegio Charles Darwin, enterrada por estudiantes y docentes de la época. Ayer, en el marco del aniversario número 40 del establecimiento, la comunidad educativa revivió la emoción de descubrir su contenido: un pendrive, una cotona de exalumno, un parlante y decenas de mensajes escritos en cuadernos, libretas y cartulinas.
El director del colegio, Patricio Yutronic, destacó que esta actividad forma parte de las celebraciones del aniversario y busca mantener vivo el espíritu de pertenencia.
“Estamos muy contentos de llegar a cumplir 40 años, consolidados en la comuna como un colegio de exigencia y reconocido por su trayectoria”, expresó.
Recuerdos y emociones
La profesora de Matemáticas Flavia Menay, con 16 años en la institución, no ocultó su emoción al revisar los objetos. Entre ellos, encontró un mensaje dirigido especialmente a ella, escrito por antiguos estudiantes de su jefatura.
“Es bonito recordar cosas de las que uno fue parte. Es emocionante y gratificante. Reconozco muchos nombres de alumnos a los que hice clases”, comentó.
Por su parte, Florencia Contreras, estudiante de cuarto medio, fue una de las encargadas de revisar el contenido.
“Es lindo y emocionante mantener las tradiciones y el amor por el colegio. Ahora nos toca a nosotros escribir y guardar nuevos recuerdos”, señaló.
Antes de que finalice octubre, el colegio —que actualmente cuenta con 520 estudiantes— volverá a sellar la cápsula, esta vez con nuevos objetos y mensajes, para ser abierta dentro de diez años, cuando el Charles Darwin celebre su 50° aniversario.
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