Unir a todo el país con un brindis. Esa es la idea, el placer y el “manjar” de degustar un buen tinto o blanco en el llamado Día Nacional del Vino.
La jornada considera a todo Chile y Magallanes no podía ser la excepción. Por eso, se han programado para mañana eventos en las cuatro capitales provinciales: Puerto Natales, Punta Arenas, Porvenir y Puerto Williams.
En Puerto Natales, el lugar elegido es el Centro Espacio Cultural y se espera la participación de 300 personas; en Punta Arenas, el Museo Nao Victoria, donde han sido invitadas 300 personas; en Porvenir, la explanada del Museo Municipal espera recibir a 50 personas y en Puerto Williams, la Feria Achet recibirá a 200 personas, totalizando así más de mil participantes, es decir, más de un tercio del total del país.
“Queremos aprovechar la belleza paisajística, promocionando tanto el evento como los paisajes de la región”, declaró la directora regional de Achet, Lorena Araya.
Agrega que la intención es que lo que se haga en Magallanes sirva de postal internacional en el Guinness.
De hecho, mañana miles de chilenos serán parte de los festejos con un brindis programado para las 11 horas, desde Arica a Puerto Williams, el que busca inscribirse como un récord mundial.
“Es la oportunidad de desestacionalizar la economía, al realizar un brindis en la zona más austral del mundo”, destacó el seremi de Economía, Paul Gnadt, mientras Jaime Escobar, socio de Cava Don Hernando, resaltó que “estamos apoyando esta actividad del Día del Vino que busca unir al país en torno a esta la tercera industria exportadora del país, con algunas de nuestras marcas, para degustar el domingo a nivel nacional”.
“Tenemos dos proyectos que están participando, la Ruta Gastronómica y, además, un Prae. Una región que no tiene historia y no busca hitos en la historia nacional, le va a costar salir, celebración del vino con productos gastronómicos regionales le va a dar un marco distinto a la celebración de este año”, destaca Roberto Vargas, director regional de Corfo.
De esta manera, gobierno, empresarios y emprendedores se unen en esta celebración.
Historia
Chile celebró su primer Día Nacional del Vino, el 4 de septiembre del año pasado, para conmemorar los 500 años de la historia del vino en Chile. Fue el 4 de septiembre de 1545, cuando Pedro de Valdivia escribió al Rey Carlos V de España pidió “vides y vinos para evangelizar Chile”. Ese día fue el registro de la mención “vino” por primera vez dentro de territorio nacional, pues el stock existente para las misas traído por el conquistador ya se había agotado en ese momento. Tras la carta, llegó un cargamento de vino del Perú y las primeras vides desde Francia. Sería el comienzo en los libros de historia de la industria del vino chileno, tal como la conocemos hoy.
Actualmente Chile es el principal exportador de vino embotellado del nuevo mundo y el cuarto país a nivel mundial. Su producción ocupa hoy 130.000 hectáreas dando trabajo a 100 mil personas con ventas que llegan a US$ 2.300 millones.
Hoy el vino ofrece miles de puestos de trabajo en Chile y es el mayor embajador de Chile en el exterior, llegando a más de 1,8 millones de consumidores a nivel mundial. Por estas razones, el Gobierno de nuestro país, decidió oficializar la celebración a través de una ley.
De acuerdo a “memoria chilena” de la Biblioteca Nacional, “varios personajes detentan el nombre de iniciadores de la vitivinicultura en Chile ya que muchos de ellos fueron dueños de viñedos. Entre ellos, el gobernador Francisco de Aguirre, Juan de Jufré, Diego García, Rodrigo de Araya, Bartolomé Flores e Inés de Suárez. Durante los primeros años de la colonia, en casi todos los solares de Santiago y las chacras circundantes, habían parrones y se producía vino para el consumo personal. Con el tiempo, esta práctica se extendió por el territorio desde Coquimbo hasta Concepción y hacia 1594, se producían en el país 100 mil arrobas anuales, equivalente a 1,6 millones de litros de vino. Durante todo el período colonial, el precio de esta bebida se mantuvo entre 19 y 22 reales la arroba -equivalente a 16,13 litros-, y sólo se registraron alzas esporádicas, producto de las malas cosechas o del avance de la guerra de Arauco que afectaba la producción en el sur del territorio.
Aun cuando la producción vitivinícola fue destinada preferentemente al consumo interno, parte de ella se exportó a los países vecinos. En 1794, la corona española, como una forma de proteger el comercio de vinos españoles, dictó una orden real prohibiendo la exportación de vinos chilenos a Nueva España y Nueva Granada.
Desde la conquista y hasta mediados del siglo XIX, el sistema traído por los españoles para el cultivo de la vid y la tecnología en la producción del vino, se mantuvo inalterable. El proceso de modernización capitalista y la expansión de la economía chilena vinculada a la apertura del comercio del norte del atlántico, trajo consigo una radical transformación en la industria vitivinícola chilena. A partir de 1850 los productores y los empresarios vitivinícolas invirtieron fuertemente en maquinarias, técnicos, importación de cepas, sistemas de transporte y en la construcción de bodegas subterráneas. Hacia 1880, concluyó el proceso de formación y transición de la industria vitivinícola chilena; y se inició el florecimiento de esta actividad económica. El vino chileno adquirió otra presencia y la producción aumentó considerablemente, al mismo tiempo que los sistemas de transporte y comercialización se hicieron más eficientes.
Esta revolución tecnológica, y todos los esfuerzos posteriores, pavimentaron el camino para que actualmente la producción chilena de vinos sea reconocida internacionalmente por su inconfundible sello y calidad”.
La imagen del brindis realizado por empresarios turísticos de todo Chile, reunidos en Puerto Williams, con los famosos “Dientes de Navarino”, como telón de fondo, será sin lugar a dudas una de las imágenes más potentes que se espera registrar mañana en el país.
Pero eso no es todo, la celebración también considera una gran cantidad de productos regionales que serán donados por empresas regionales: ceviche elaborado con salmones regionales (donación de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes) y ajiaco elaborado por empresarios regionales de la Ruta Gastronómica, entre otros.
(Nota extractada del Suplemento Finde de Diario El Pingüino)