Vergüenza nacional, es la reacción que transversalmente se percibe, tras la visita a España de Irina Karamanos, pareja del presidente Boric y excoordinadora sociocultural de la Presidencia de Chile. Divagar de acuerdo a la RAE significa “separarse del asunto de que se trata” o en una segunda acepción, “hablar o escribir sin concierto ni propósito fijo y determinado”. En el caso de Irina nos quedaremos con el primer significado, toda vez que la antropóloga y feminista de origen greco-alemán tiene un propósito fijo y determinado. Frases inentendibles, verborrea barata y lenguaje sin sentido e ignorante, son algunas de las conclusiones que se pueden obtener de sus respuestas e intervenciones ante el núcleo duro del feminismo español. Invitada por el Ministerio de Igualdad, dirigido por Irene Montero, pareja de Pablo Iglesias, ex vicepresidente segundo del gobierno español y ahora profesor de solo 4 alumnos. Tras su participación en el Encuentro Internacional Feminista y analizar sus dichos, se observa que ella tiene una confusión mental de objetivos, medios y realidad. Varios amigos españoles, quienes analizaron sus expresiones quedaron sorprendidos de la capacidad de Irina, para hablar mucho y decir nada. Pensé que su lenguaje era de tan alto nivel -tras analizar su background académico- que a lo mejor yo no estaba capacitado para entender su pensamiento, más, al cotejar sus dichos con expertos en lingüística y académicos de alto nivel, la conclusión fue la misma. Irina expresa regularmente un nudo de sinsentidos. Al intentar con los más jóvenes -20 a 30 años- el resultado fue el mismo: no se entiende lo que dice o lo que quiere decir. Al estar exponiendo en la cuna de la lengua española, como lo es Madrid, el sentimiento de vergüenza se multiplica al tener a una chilena hablando tantas tonteras ante audiencias, perdidas pero ilustradas. Lo preocupante, y probablemente sin solución, es que Irina cree que lo que está diciendo es muy cuerdo y muy relevante, lo que incrementa la sensación del ridículo. Irina, ninguneó al 62% de la población chilena, al considerar el resultado del plebiscito como una respuesta a una campaña del terror de la ultraderecha. Irina menciona palabras y mezcla conceptos de manera insólita, intentando “hacerse la culta”. En lo histórico, menciona al Estado de Chile, como presente desde hace 500 años. Habla del “pueblo nación mapuche”, ¿qué es eso?, le explica a los españoles el significado de la palabra “intercultural”. Asume representación de “su gobierno”. Se olvida que está en España, cuna de nuestro idioma, de nuestra religión mayoritaria y de nuestra cultura. Se le olvida que el caballo vino de España y que los indígenas pudieron acceder a otras y mejores formas de desarrollo. Irina es un personaje que ha sido capaz de interactuar con grupos filoterroristas como La Cámpora, Podemos y otros partidos de ultraizquierda defensores de las dictaduras cubana y venezolana. En declaraciones al medio Página 12, declaró: “soy feminista y milito en un partido político porque tengo la convicción de que el poder se puede redistribuir de manera colectiva y horizontal”. Este es el tipo de frase grandilocuente que no dice nada. Su teoría no ha funcionado en ninguna parte. Irina, qué por su juventud, se ha dedicado solo a estudiar, no entiende que los países deben producir y eso se hace trabajando mucho y hablando poco. Para que el pueblo, al cual ella dice defender, prospere, se requiere generar riqueza la que se obtiene en el campo, en las fábricas, en el mar, en las minas, en las empresas y no en los grupos militantes anarquistas y anti sistemas que son campeones para promover derechos y no deberes. Su objetivo, de acuerdo al mismo medio es, “poder impulsar un trabajo intersectorial en todos los niveles, algo que por ejemplo en diseño de políticas públicas está muy compartimentado”. Irina busca “avanzar hacia una sociedad pluricultural y plurilingüe, donde no solo se sea tolerante con el otre, sino que también se auto entienda como una sociedad en la que puedan coexistir diversas perspectivas, cuerpos, familias, estructuras de pensamiento, relaciones comunitarias y en respeto con la naturaleza”. Irina es una gran “parlanchina”, quién al estar al lado del presidente de Chile, tiene acceso a tribunas, a las que por sí sola no la llamaría nadie, pues la noticia está centrada en la entretención que genera para el mundo feminista los “postulados” de doña Irina, pareja del presidente de la República de Chile. Para otro grupo, la irrupción de Irina es claramente farandulera, pues hasta ahora nadie ha declarado, que gran desempeño el de Irina en Madrid. Esta vez, quedamos en deuda con España.