La “enajenación” o venta del edificio que por décadas albergó al antiguo hospital regional de Punta Arenas, es una de las alternativas que se barajan actualmente.
Este tema fue visto en la reciente reunión de seguimiento del convenio de programación de salud, y es un tema que preocupa por el estado de abandono que presenta el edificio de calle Angamos (como lo muestran las fotografías).
El intendente Jorge Flies dijo que en ese contexto, ha insistido en que el Gobierno Regional y el Consejo Regional deben determinar la finalidad de los bienes que Salud va a ir liberando en la medida que se vaya concretando la construcción de los nuevos hospitales y dentro de eso está el destino del antiguo hospital de Punta Arenas”.
La autoridad aclaró que esta no será una decisión personal del intendente sino colegiada y consensuada entre el Gobierno Regional y la comunidad, para buscar el mejor uso. “Dentro de las posibilidades, y de la evaluación que se hizo tiempo atrás, efectivamente el uso alternativo con fines públicos y también la enajenación (venta) del bien, que es la decisión que tenemos que tomar”.
El informe que en su momento se le encargó a la secretaría regional ministerial de Desarrollo Social planteó el uso alternativo del ex hospital con fines públicos, pero también la enajenación del inmueble.
El gran problema de ponerlo en marcha o habilitarlo es que tiene un costo altísimo. Para una primera etapa se calcula que serían 9 mil millones de pesos, y si a esto se le agrega la recuperación de los espacios públicos, la cifra final llegaría fácilmente a los 18 mil millones de pesos.
El intendente espera y confía en que la decisión final sobre del destino del ex hospital esté tomada el primer trimestre del próximo año, ya que actualmente el edificio presenta un alto grado de destrucción.
Ataques
Los fines de semana es blanco de ataques vandálicos. La semana pasada incendiaron un bus estacionado a un costado del hospital, por calle Condell.
Los vecinos temen que esto desencadene en una situación peor. Además, por las noches frecuentemente escuchan la rotura de vidrios, lo que a estas alturas comenzó a generar un clima de constante preocupación.
(Texto: Edmundo Rosinelli / Fotos: John Miralles)