A extremar el autocuidado

Las esquinas de Punta Arenas más vulnerables al viento

cronica
25/09/2017 a las 13:30
Pablo Quejer
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El proyecto “Senderos del Viento”, ya ejecutado por el municipio, permitió instalar pasamanos que reemplazaron las sogas y cordeles utilizados como apoyo a los peatones cuando el viento superaba los cien kilómetros por hora.

El viento que, en diversos días y hasta semanas, en distintas estaciones del año, azota la ciudad de Punta Arenas, para muchas personas es un atractivo notable. Sin embargo, para muchos otros, representa un problema que afecta la seguridad de quienes deben transitar por las calles y avenidas de la capital regional más austral de Chile.

Recientes estudios, apoyados por observaciones “in situ” de la singular situación, han permitido que profesionales de la climatología, como Nicolás Butorovic, del Instituto de la Patagonia de la Universidad de Magallanes, hayan determinado que en pleno centro de la ciudad hay esquinas en las que el viento hace de las suyas y las torna muy peligrosas para los peatones.


Esquinas peligrosas
Las esquinas más peligrosas de la ciudad están dentro de un perímetro que, de norte a sur, parte en las calles José Menéndez con Gobernador Carlos Bories, literalmente, a los pies del edificio “Magallanes”, lugar que, por años sirvió de sede al gobierno regional y a algunos de los servicios públicos.

Siguiendo la línea de este perímetro imaginario, se desafía la plaza y se llega hasta la que podría ser una de las zonas más peligrosas por el viento: la esquina de José Fagnano con la Plaza de Armas, es decir, casi en las puertas del edificio de las oficinas centrales de la Empresa Nacional de Petróleos de Magallanes (ENAP).
En ese punto, y ya es parte de la historia urbana, “los niños volaban de la mano de sus padres” y en días de viento, no podían desplazarse solos por esa esquina.

Al frente, es decir, a las puertas de la Iglesia Catedral de Punta Arenas, también existe peligro para quienes se desplacen a pie y no alcancen a sujetarse de las rejas del templo cuando el viento sopla con fuerza.
Luego, bajando en dirección al Estrecho de Magallanes, se llega a otro punto peligroso y conflictivo: 21 de Mayo con calle Roca, justo a los pies del edificio “El Libertador” y frente a las oficinas de una institución bancaria, otra esquina igual de peligrosa.

A pocos metros de esa esquina, hace un tiempo, una racha de viento, de velocidad superior a los cien kilómetros por hora, derribó a un adulto mayor quien, al caer pesadamente al concreto de la vereda, sufrió lesiones craneanas de tal gravedad que le causaron la muerte, pese a los cuidados médicos que recibiera luego de ser ayudado por otros peatones.

Finalmente, este perímetro de esquinas peligrosas lo cierra la esquina de las calles Pedro Montt, en su unión con la calle Magallanes, frente a la Plaza de Armas y, por el norte, otras oficinas del sistema financiero. ¿Por qué? La respuesta de los especialistas es precisa y clara.

La altura y solidez de los edificios y construcciones que se levantan en el entorno de esas peligrosas esquinas hacen que el viento que sopla con fuerza, literalmente, se encajone, concentrando la fuerza de las rachas y generando, en muchas ocasiones, lo que algunos llaman verdaderas “trombas”, en las que se unen papeles, cartones y otras basuras que arrastra el viento desde las inmediaciones o desde otros puntos de la ciudad.

Habitualmente, los vientos tienen dirección noreste, pero ha habido ocasiones en que soplan desde el sur oeste y desde el sur este y se recuerdan los que soplaron en agosto del año 1995, desde el este, responsables del “terremoto blanco” o los que amenazan a los turistas que desembarcan desde cruceros en el mes de febrero, especialmente a los que lo han hecho en el muelle “Prat”.

Apoyo municipal
La Municipalidad de Punta Arenas determinó ejecutar un proyecto que, en la práctica, fuera un apoyo a los peatones y una medida preventiva de accidentes provocados por el viento “en sus días de furia”, como se dijo en su oportunidad.

A través de la Dirección de Obras Municipales, que dirige el arquitecto Álex Saldivia, se desarrolló el proyecto llamado “Senderos del Viento”, el cual consistió en instalar 150 metros lineales de pasamanos, realizados con tubos de acero y cubiertos con pinturas especiales para darles más duración y evitar la estática y que vinieron a reemplazar a las sogas y cordeles utilizados como apoyo a los transeúntes en días con mucho o excesivo viento.

No fue barato, porque el municipio debió invertir 36,8 millones de pesos en estos trabajos, pero ese costo vale la pena, si permite evitar que se repitan accidentes de los peatones, uno de los cuales, a lo menos, cobró la vida de un adulto mayor, vinculado a distinguidas familias magallánicas, después de haber sido derribado por un violenta racha de viento que lo hizo caer sobre el concreto de una de las veredas de la calle Roca.

La Municipalidad de Punta Arenas invirtió $ 36,8 millones en los pasamos de acero que reemplazaron a los tradicionales cordeles que se amarraban de poste a poste.




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