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Opinión

Día de las Glorias Navales, Magallanes 2020

opinion
21/05/2020 a las 06:37
Joaquin Maturana
954

Contraalmirante Ronald Baasch, Comandante en Jefe Tercera Zona Naval

En estos días, a lo largo y ancho de nuestra Patria, chilenos de todas las edades, condiciones sociales y ocupaciones nos reunimos con emoción para recordar los Combates Navales de Iquique y Punta Gruesa, en los que Prat y Condell, junto a sus leales dotaciones, abrieron el camino  decisivo en el triunfo en la Guerra del Pacífico, hace ya 141 años.

En esta ocasión, quiero centrar mis palabras en la figura mítica de aquella gesta, el Comandante Arturo Prat Chacón.

Como muchas veces, nos volvemos a preguntar: ¿cuál es la fuerza que nos convoca a más de un siglo de su muerte? Creemos que la respuesta está, en que más allá de su heroísmo, percibimos en el Comandante Prat una vida ejemplar, en el más amplio sentido de la palabra. Un modelo que sigue vigente y que todo chileno desearía poder imitar.

En efecto, la muerte del Comandante Prat en Iquique, no fue un relámpago en la oscuridad. No fue un destello de valor puntual y aislado, sino que fue el epílogo de una forma de vida.

Una vida intensamente activa y comprometida con el Chile de su época. Una vida íntegra, basada en sólidos principios morales, con los que siempre fue consecuente.

Para aquilatar en mejor forma las inquietudes intelectuales, sociales y militares de Prat, es bueno recordar el entorno del Chile en el cual le tocó vivir como Marino.

A contar de 1861 y hasta antes del 21 de mayo de 1879, Chile vivió un período de graves problemas que afectaron a casi todos los ámbitos de la vida nacional. La economía se vio fuertemente afectada por una recesión mundial, desatando una crisis socio-política y una cesantía de tal magnitud, que se temió un estallido social. Todo esto, ocurría en medio de la ruptura de la sociedad chilena, en que se cuestionaba la autoridad presidencial; la relación entre la Iglesia y el Estado, y la estructura y valores sociales tradicionales.

El panorama internacional de Chile tampoco fue muy halagador durante la vida de Prat. Recién egresado como Oficial de Marina, debió participar junto a toda su promoción en la Guerra contra España en 1865 y poco después, las relaciones con Bolivia, que se creían resueltas con el tratado de 1874, se fueron complicando hasta desembocar en la Guerra del Pacífico.

Este complejo entorno constituyó un incentivo para que Arturo Prat no fuera un espectador neutral y desinteresado respecto de lo que acontecía a su alrededor.  De hecho, justo previo al inicio de la Guerra, visitó Punta Arenas como agente especial en misión diplomática hacia Uruguay. Esta visita fue la cuarta a la región en su vida profesional.

En julio de 1876, a los 28 años de edad y siendo Capitán de Corbeta, Prat obtiene el grado de licenciado en Ciencias Jurídicas, siendo el primer Oficial de Marina en la historia de Chile en obtener un título universitario de abogado. El tema de su memoria de título fue “Observaciones a la Ley Electoral Vigente”, lo que da cuenta de la actualidad de sus inquietudes.

Como abogado, ejerció una práctica libre más bien reducida, ya  privilegió su vocación como Oficial de Marina. Sin embargo, orientó sus esfuerzos a ayudar a muchos de sus compañeros a resolver problemas disciplinarios, derivados de la interpretación de la reglamentación de la Armada.

Asimismo, una de sus preocupaciones fue el derecho marítimo, desarrollando los reglamentos de la recientemente promulgada Ley de Navegación.

En lo social, convencido de la importancia de la educación para salir de los problemas de pobreza y cesantía que azotaban a la sociedad, Prat durante sus horas libres trabajó sin remuneración alguna, como profesor en la escuela nocturna Benjamín Franklin de Valparaíso. En este aspecto y en todos sus roles y actividades, se empleó a fondo, con el total de sus recursos intelectuales y morales. Nunca dejó nada en reserva; asumió posiciones y se jugó abiertamente por ellas.

Así por ejemplo, el 24 de mayo de 1875 en circunstancias que la Esmeralda estaba al garete en medio de un fuerte temporal y en grave peligro de hundirse, Prat, en ausencia de su Comandante, tomó el mando de la escasa tripulación que se encontraba a bordo y dirigió su salvataje; tarea que muy pocos asumirían voluntariamente.

Los atributos mencionados y su compromiso, nos muestran los rasgos de un hombre excepcionalmente íntegro.

La integridad es la cualidad que significa ser consecuente en todos los aspectos de la vida: creencias y comportamientos; dichos y hechos.

Arturo Prat fue un cristiano íntegro, con convicciones profundas y firmes. Las virtudes que ejercitaba como esposo y padre de familia, también las reflejaba en su conducta como educador, marino y ciudadano.

La muerte gloriosa de Prat es pues, el resultado de una forma de vida. Esto es, lo que hace que su ejemplo sea inmortal y siempre válido.   

En efecto, la Armada de Chile que hoy homenajeamos, es una a imagen y semejanza de Prat: participativa, comprometida e íntegra.

La pregunta que hoy debemos hacernos como marinos o ciudadanos y como testigos de este ejemplo, es cómo podemos aportar desde nuestra posición a esta Región de Magallanes, para continuar siendo dignos continuadores de esta herencia de compromiso.

A veces la rutina de la vida diaria, el stress de la actividad permanente y el conformismo no nos permite mantener el faro de lo importante encendido y nos dejamos llevar por lo superfluo y sin sentido profundo.

Sin embargo, la realidad de la pandemia que hoy vivimos nos ha golpeado la puerta y ha hecho que las voluntades de muchos se transformen en las manos de todos.

La Instituciones de la Defensa somos y debemos continuar siendo Instituciones valóricas, donde lo más sublime del servir a los demás debe primar por sobre todo.

Es nuestro deber como tripulantes de este navío que se llama Chile, ser el reflejo de los bravos, valientes y honrados marinos que nos precedieron con su ejemplo de aquel  21 de mayo y continuar siendo la Marina de todos los chilenos.

No existe cabida para la mediocridad, ni menos para quienes no respetan ni protegen la vida. No existe cabida a quienes solo critican, ofenden y dan una pelea chica y oportunista, en vez de transformarse en cajas de resonancia de un Chile unido y lleno de energía para sobreponerse a la adversidad.

Dotaciones de la Tercera Zona Naval, magallánicos y ciudadanos todos, Chile entero encuentra en el Comandante Arturo Prat Chacón el ejemplo inspirador a quien emular en sus ideales de vida: participación, compromiso e integridad.

En este día de Gloria para la Patria y nuestra Armada, los invito a unirse en torno al ejemplo de Prat y sus valientes, comprometiéndonos con el presente y el futuro de nuestro país y con el convencimiento de que Dios le da las batallas más duras a sus mejores soldados. 


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