Sin duda que la figura de Mario Lepe esta clavada en el corazón de los hinchas cruzados y así lo ha retribuido el club Universidad Católica, con una tribuna del estadio San Carlos de Apoquindo la cual lleva su nombre en reconocimiento a toda su trayectoria como jugador y técnico.
El volante multicampeón con Católica fue el invitado de “Ídolos del Deporte”, donde recorrimos toda su extensa y exitosa trayectoria deportiva.
“Empecé
en Municipal Las Condes, barrio de obreros municipales, mi papá trabaja
ahí, y esos fueron mis inicios. A los siete años ya iba detrás de la
pelota, y no teníamos a nadie qué nos enseñara, y de ahí hasta los 12 o
13 años, todo lo aprendimos en la calle jugando, pichangas
interminables, estudiábamos en la mañana y después se venían los
partidos en la tarde y los fines de semana. Así me fui criando y
aprendiendo bajo las experiencias, a los 12 años llegué a Green Cross,
en la filial que tenían en Santiago, con Mario Moreno como técnico, (el
“super clase”), ahí estuve dos años, y el último de ellos, el año el 79,
el club se disuelve por temas económicos, ya no podía mantenerse en la
capital y en Temuco, y ahí todos los jugadores comenzaron a buscar club y
en un momento de los partidos ya finales del torneo, se me acerca
Fouillioux y Néstor Isella, para hablar conmigo y además con Leo
Barrientos y Montoya, para que nos vayamos a Católica y ahí comencé mi
carrera en los cruzados en el año 80”.
- ¿Cuándo notas que el fútbol sería tu profesión?
“Ya
habíamos sido invitados para entrenar con el primer equipo, pero creo
que cuando fuimos nominados como cadetes para ser parte de la gira a
Francia y Bélgica, viajamos harto, ahí empecé a dimensionar esto y sobre
todo las veces que Ignacio Prieto me subía a entrenar con el primer
equipo, después volvía a la división, y así estábamos, hasta que de
repente fui citado al primer equipo para un partido oficial, y ahí me
quedé. En un partido gané el sueldo que ganaba mi viejo en un mes y ahí
entendí que esto tiene que ser lo mío, de ahí en adelante empezamos a
darle con todo, además teníamos a Ignacio (Prieto), el entrenador que
había estado con nosotros los años 80, 81, 82 y el 83 que pasa a ser el
jefe de todas las categorías, además del primer equipo y él mete a todos
los cabros chicos a jugar, una generación de Francino, Nazar, Michel
Rojas, Nano Diaz, y más tarde viene la otra generación de Pablo Yoma,
Atilio Marchioni, Juvenal Olmos, Pato Mardones, Gastón Cid, Alberto
Valenzuela y detrás de ellos venia la generación nuestra, es decir todos
llegamos en el 84 y todos participamos de ese campeonato”.
-Sin embargo, el año 82 convives con el primer equipo y el 83 ya eres campeón con Universidad Católica, el primer título te estaba esperando a la vuelta de la esquina
“Sí,
fue rápido, participé en gran parte del campeonato, al comienzo no como
titular, pero era alternativa permanente, ya que se jugaba la copa
república y el campeonato nacional, por lo tanto, íbamos alternando en
las fechas de mitad o fin de semana y cuando llegamos a la liguilla fui
titular en los cuatro partidos definitorios, con una felicidad enorme al
disputar una final con Cobresal, fuimos campeones, corrí como nunca,
creo que debe haber sido uno de los partidos que más corrí en mi vida,
porque además tenía que correr por Jorge Aravena y Miguel Ángel Neira”.
-Mario, ¿cómo te sobrepones a tres fracturas en la pierna y una en la mandíbula?
“En la primera lo tome como algo natural, una lesión, te sobrepones porque tienes un futuro por
delante, tienes contrato, no hay problema en ese sentido. Cuando te
pasa la segunda vez ya empiezas a cuestionarte, a tener dudas, por qué
te pasa y en la tercera, ya fue en estado de shock. Yo después de la
tercera fractura cuando me llevaron a la clínica, me enyesaban y me
tenía que ir para la casa y prácticamente me dejaron hospitalizado,
porque sabían que era algo terrible, realmente ingresé mal, me vino un
bajón, no te digo que una depresión, momentos fuertes los primeros días y
de ahí a la casa, pero fue terrible, me las lloré todas, fue difícil,
tuve problemas en mi casa, nadie entraba a mi pieza, estaba muy aislado,
y después fui saliendo de a poco. Mira yo tenía que haber firmado un
contrato una semana antes, un buen contrato y le dije voy la otra
semana, y pesa la fractura ese domingo. Estuve un mes pasándome
películas si me renovarían, y de repente llegó el dirigente y me llevó
el contrato, que era por 4 años más y de acuerdo a lo que se había
conversado y eso sin duda te llena y te levanta emocionalmente en tu
recuperación y con ello vuelva el alma al cuerpo y dices tengo cuatro
años para volver a jugar o hacer otra cosa”.
-En el final, dejémosle un saludo a todos lo magallánicos
“Un gran saludo para toda la gente de Magallanes, mucha fuerza para salir de todo esto y a todos los cruzados un gran abrazo y a seguir apoyando y ser parte de la historia de Universidad Católica”.