El pasado 16 de marzo, la Nao Punta Arenas de la Hermandad de la Costa, conmemoró 72 años de su creación, ocasión en donde el Hermano Javier “Pat´e Palo” Solís, realizó el tradicional “Trazado de Rumbo”, en una noche muy especial, dado que en el marco de este importante aniversario se incorporaron nuevos Hermanos a la tripulación de la Nao Punta Arenas, siendo una fiesta de encuentro con la historia de una Institución de nuestra ciudad.
Como ya ha sido mencionado, la Hermandad de la Costa reúne a aquellos apasionados por el mar, inspirados en las tradiciones y que recordando la usanza marinera del siglo XVI se unen en una cofradía fraterna, manteniendo un lenguaje marinero que es parte de aquellos “piratas” del siglo XXI.
Javier Solís, inició sus palabras señalando “Nuestro bienamado Capitán Chuck me ha solicitado realizar el trazado de rumbos esta noche especial. Celebramos 72 años desde que la Nao Punta Arenas iniciara su navegación el 4 de marzo de 1952”.
“En esa ocasión un grupo de aventureros, románticos y lúdicos personajes de la sociedad magallánica, inspirados en los principios de los Siete Hermanos Fundadores, aceptaron el desafío de extender la influencia de la Hermandad de la Costa al territorio más peligroso para la navegación de Chile y quizás del mundo”, señaló Solís.
De esta manera es que, siguiendo con el relato de esta apasionante historia comentó que “Todas las Naos son diferentes en cuanto a su estructura, motivaciones, energía e integración de nuevos tripulantes y la Nao Punta Arenas ha transitado por todas estas etapas lo que le ha dado una impronta que es reconocida a nivel nacional e internacional”.
Destacando “Que grande habrá sido la satisfacción de aquellos que nos antecedieron cuando la guarida se asentó en las instalaciones de calle 21 de Mayo con Pérez de Arce. Muchos de nosotros pasamos por su frente mientras concurríamos a la escuela sin saber lo que había en su interior. Las jornadas vividas allí fueron intensas y alegres y eso permitió que la flama no decaiga y que se intensifique como hoy lo estamos viviendo en este salón”.
“Al realizarse las obras de la modernísima Avenida Costanera que hoy bordea la ciudad, la tripulación de entonces sintió como si el galeón se hubiere hundido bajo los proyectiles de máquinas que hicieron trizas y luego polvo lo que tanto costó armar. Imaginamos a los viejos tripulantes observar tristes, melancólicos y llorosos aquella destrucción”, destacando en su relato de como la guarida de la Nao tuvo que dar paso a la modernización de la ciudad.
“Pero no todos los males perduran por cien años y por un comodato conseguido con el Serviu, una nueva guarida se abrió en Río de los Ciervos en el sector sur, fuera de la ciudad, donde un grueso galpón abandonado sirvió de cobijo a esa náufraga tripulación. Limpiar, subdividir y transformarla fue un gran desafío”.
“En 2015 tomamos la posta para recuperar este enorme espacio del que hoy gozamos con holgura e indisimulado orgullo. Originalmente se habría de llamar “Salón 500 Años”, se terminó de nombrar como “Salón Capitán Kraken”, en un homenaje merecido a uno de los más emblemáticos hombres que han servido a bordo”.
Javier Solís señaló, “Cada clavo ha sido puesto con mucho amor a la comunidad que hemos formado y eso es algo que queremos transmitir a las nuevas generaciones, para que no olviden que todos podemos tener ideas para aportar, iniciativas para crear, y también los brazos con los cuales podemos apoyar con entrega y energía”.
Concluyendo “La fraternidad se logra como antaño, cuando se asignaba a un piquete de hermanos el manejo de un cañón. Siete u ocho tripulantes tenían sus responsabilidades en ello: Descorrer el cañón, limpiarlo, agregar la cantidad de pólvora justa, introducir la bala o la metralla, volver el cañón al hueco de la tronera, apuntar y encender la mecha cuando el oficial lo indicare era un ejercicio de coordinación ejemplar. No había excusas ni retrasos pues una falla podría llegar a hundirlos en el fondo del mar. Así hemos aprendido y así hemos ido enseñando a nuestra tripulación menor”.
Son 72 años de una historia singular, de aquellas que inspiran la buena voluntad y sobre todo la fraternidad sincera, una institución que ha forjado un espacio importante en nuestra comunidad, espíritus sinceros unidos por su amor al mar.