Todos los meses vemos como una o más vivienda son consumidas por las llamas o bien ocurren hechos en los cuales bomberos debe llegar por la existencia de emanación de gases y cuando esto ocurre a muchos les llama la atención la cantidad de voluntarios y compañías que existen en la capital regional, pero la justificación es lógica: somos una región donde convivimos todo el año con una alta peligrosidad de incendios.
Nos debemos calefaccionar todo el año y también ocurre que es muy común olvidarnos que en la zona más austral del país diario convivimos con el peligroso monóxido de carbono.
Si no somos responsables con las mantenciones de artefactos a gas que tenemos en nuestros hogares ponemos no solo en riesgo nuestra vida, sino también la de todos nuestros vecinos, por eso es fundamental la conciencia que debemos tener. Hasta en el más caluroso verano, por las noches en Magallanes necesitamos calefaccionarnos.
Las estadísticas publicadas por reportajes en este mismo medio señalan que desde 1986 en la Región de Magallanes y Antártica Chilena han muerto 26 personas producto de envenenamiento con monóxido de carbono.
Para Bomberos, este último, es reconocido como el mayor causante de intoxicaciones accidentales que se puedan originar al interior de una vivienda, debido a que dicho elemento es prácticamente imperceptible.
El monóxido es incoloro, inodoro y altamente tóxico, entre cosas. Por lo mismo, es absolutamente recomendable, y diríamos prácticamente una obligación familiar, revisar todas las instalaciones de gas que hayan en una casa o departamento, y tratar en lo posible mantener el hogar ventilado.
Cada uno de nosotros debe velar por su vivienda y hacer revisiones periódicas, porque todos los siniestros son evitables.
La escasa mantención ha provocado accidentes hogareños. Los accidentes que se producen son más de los que se desearían. Y los incendios también se asemejan a una mala mantención de los artefactos de calefacción y cañerías.