La visita de Fernando Beguiristáin, director de Relaciones Institucionales de Acciona&Nordex Green Hydrogen, a Punta Arenas, refleja la confianza que existe en el futuro del hidrógeno verde y el rol que Chile y especialmente Magallanes, pueden jugar en este escenario.
El ejecutivo destacó la firma del Acuerdo Voluntario de Participación Temprana, realizado con la comunidad de Primavera en Tierra del Fuego, y auditado por la Agencia de Sostenibilidad y Cambio Climático.
Este acuerdo, el primero de su tipo firmado por la industria del hidrógeno, busca incorporar las opiniones ciudadanas desde las etapas iniciales del proyecto.
Beguiristáin también compartió su visión global sobre las perspectivas de la industria del hidrógeno, subrayando el interés internacional y el compromiso de esta empresa en invertir capital propio en dos proyectos de hidrógeno verde en Magallanes, uno en Tierra del Fuego y otro en la provincia de Magallanes.
-¿En qué pie se encuentra la industria del hidrógeno, a nivel internacional?
“Yo creo que estamos en una fase de maduración, de asentamiento... se está ordenando un poco el mercado”.
El ejecutivo destaca que la euforia inicial está dando paso a una visión más realista y desafiante, pero igualmente prometedora. Según él, este cambio permite identificar a las empresas que, realmente, están comprometidas, aportando recursos humanos, económicos y conocimiento para construir una economía sólida en torno al hidrógeno verde.
-¿Y sobre las dudas levantadas en estos meses?
“La economía del hidrógeno se ha ralentizado un poquito en el último año, año y medio. Tiene al final una serie de retos tecnológicos que solventar. Nosotros estamos trabajando en eso. Entonces, lo que creo es que el mercado va a ir un poquito más lento de lo que se había generado como expectativa a la opinión pública, probablemente, incluso a la banca y al sector, pero no quiere decir que de alguna forma no vaya a suceder. Yo sí creo firmemente que esto va a suceder, no al ritmo que se estaba publicando en un inicio, pero va a suceder”.
-Europa tendrá que gastar más en armas y Estados Unidos está recortando apoyos a las energías renovables...
“No puedo hablar por el Parlamento ni la Comisión Europea, pero yo creo que la apuesta de Europa es firme, muy firme, una de las apuestas más firmes que ha tenido en las últimas décadas, inequívoca, muy clara, con muchos fondos destinados a la descarbonización de la economía. Tenemos varias directivas al respecto, tenemos el Refuel Europe, que es para tener, digamos, esa mezcla de combustible para la aviación que tiene que ir mezclado en cierta proporción con el combustible sintético para la aviación SAF, que es el Sustainable Aviation Fuel, y que es algo de lo que haríamos con el hidrógeno verde como uno de sus derivados, es decir, no todo sería producir amoníaco verde”.
-¿Y Estados Unidos?
“Estados Unidos cuenta con un marco regulatorio y de incentivos fiscales altamente atractivo para el desarrollo del hidrógeno verde, uno de los mejores del mundo. Aunque se ha mencionado que la administración Trump recortó fondos, eso no es del todo preciso. Las órdenes ejecutivas han dejado ciertos temas en stand-by, pero no han anulado ni cancelado proyectos”.
El ejecutivo agrega que, a pesar que Trump tiene mayoría en ambas cámaras, “éstas no son lo suficientemente amplias... Muchos estados republicanos, donde se desarrollan proyectos de hidrógeno verde, apoyan a la industria porque reconocen su importancia económica y no quieren perder su participación en este mercado emergente”.
En este sentido, agregó: “Esto es muy similar a lo que pasó hace tres décadas, o 20 años incluso, con las energías renovables. Claro, decían que no iba a suceder, que esto no tenía sentido, que no era eficiente, y ahora son las más eficientes del mundo, tecnológica y económicamente”.
De ahí que la industria no pierda fe en que Estados Unidos puede jugar un rol importante, “sin perjuicio de que tenemos todas las cautelas del caso y esta actitud de la administración Trump afecta al resto de las latitudes, incluida América Latina, donde está Chile”.
Mercados
Consultado por los mercados a los que apunta la industria, el ejecutivo expresó que el amoníaco verde, producido con hidrógeno verde, tiene un gran potencial en dos áreas clave. Por un lado, puede ser una solución para la producción de fertilizantes, “especialmente en países como Brasil, que son grandes importadores de amoníaco debido a su déficit en producción”.
Por otro lado, está el sector del transporte marítimo, “donde ya se está desarrollando motores propulsados por amoníaco verde y se están creando infraestructuras en el puerto de Singapur, para su repostaje”.
La industria marítima, siendo una de las más contaminantes, se perfila como un cliente clave y un motor para la adopción del amoníaco verde, añadió.
-¿Y Chile?
“Chile se ha posicionado estratégicamente en esto desde hace mucho tiempo. Yo creo que Chile lo vio venir, pues ya tenía experiencia previa con lo realizado antes, cuando desarrolló las energías renovables no convencionales”.
El ejecutivo recordó con entusiasmo, pues estaba en nuestro país en esos años, que Chile desarrolló un camino sólido en energías limpias hace más de 20 años, como la eólica y la solar. Este avance fue posible, destacó, gracias a una política de Estado transversal y continua, que se mantuvo y llevó a cabo con éxito por diferentes administraciones, alcanzando un punto clave en 2013 y 2014 con el boom de las energías renovables no convencionales... un camino que se está siguiendo también ahora con la estrategia nacional del hidrógeno, refrendada en Punta Arenas la semana pasada por el Presidente Boric.
Pero hay retos grandes, reconoce. “Chile es conocido ampliamente por tener un sistema de evaluación ambiental y un sistema general de permisología que es complejo, es exigente, es sofisticado. Yo lo pongo como ejemplo en muchas ocasiones para muchas cosas, pero también creemos que ha llegado a veces a puntos que roza un poco casi lo imposible para el desarrollador, por ejemplo, para poder llegar a unas fechas concretas, comprometidas”, situación que afecta mucho cuando hay capitales comprometidos.
Pero hay cambios, y Beguiristáin destaca, especialmente, el proyecto de ley que busca superar la permisología. “Vemos que hay una voluntad de la administración pública en esta materia”.
Pero, aún falta. “Puede haber decisiones que no siempre han sido o se sustentan en fundamentos puramente técnicos, que es lo que siempre necesitamos”, dijo en relación al desafío de abordar proyectos de esta magnitud.
Pero, no son solo aspectos administrativos los que preocupan.
¿Judicialización?
Consultado si le preocupa la judicialización de estos procesos, el ejecutivo respondió con franqueza: “Como abogado de profesión, sé que no podemos evitar nunca que se judicialice algo, lo que sea... Si una persona o una organización determinada o una institución, quieren interponer una demanda o quiere paralizar un proyecto, está en su derecho de hacerlo, sea más o menos legítimo su fundamento. Ahora bien, ¿cuál es nuestra visión al respecto? Sí, es un tema que nos preocupa, ya que eso genera incerteza, pero no es una incertidumbre por el hecho de que no haya un buen marco regulatorio solamente, sino que es una incertidumbre con el sistema de tutela judicial efectiva de cualquier país, como lo tenemos en España también. En ese sentido, sí creemos que sería sensato, razonable y sería más atractivo para los inversores también y menos riesgoso para que las instituciones financieras mantuviesen el financiamiento necesario para implementar los proyectos, que se exija una serie de fundamentos en definitiva, básicos, para ver si hay una base real para esa demanda y que no es una demanda solo por demandar, para alejar un proyecto o por ganar tiempo”, concluyó.