Son más de tres semanas que los estudiantes de la educación pública en la región no han accedido a las actividades educativas. Para Andrea Pardo, académica de la Escuela de Educación de la Universidad de los Andes, esto puede tener efectos en los escolares, principalmente, en temas de convivencia, la falta de un contacto con otros, de conocer y compartir con sus compañeros.
“Si yo no tengo acercamiento físico a ese lugar, al contacto con las personas, hay menos posibilidad de estar en ese grupo de pertenencia, y por lo tanto, más posibilidad de un rendimiento académico más bajo. Lo otro interesante y fundamental es que la escuela nos permite compartir ideales y anhelos, y los profesores en eso, ayudamos a que los estudiantes se formen en esa construcción de sus anhelos, sus ideales, y la escuela para eso es fundamental”, afirmó.
Impacto en aprendizajes
Por otra parte, también habría un rezago, y esto aumentaría la brecha de aprendizaje.
“Hay toda una etapa inicial en marzo que tiene que ver con retomar los ritmos que se perdieron en las vacaciones, donde el profesorado lo que hace es volver de alguna manera a encauzar todas las normas, todos los hábitos de disposición hacia el aprendizaje, y eso demora y tiene un tiempo también. Y eso se pierde, por lo tanto va a ser mucho más difícil retomar y va a requerir más tiempo retomar estudiantes”, agregó.
¿Cómo repercute en el último año de escolaridad?
A fines de este año, los alumnos de cuarto medio deben rendir su Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), y es a esta altura del año en que comienzan a prepararse con ensayos, ejercicios y facsímiles, por lo que la falta de clases tendría una repercusión mayor para dar este importante desafío.
“Al no tener un espacio como la escuela, como el liceo, van claramente a tener un mayor nivel de ansiedad y eso va a implicar un mayor nivel de la hormona cortisol, que es la hormona del estrés, que está bien que la tengamos un poco para que nos agilicemos, pero cuando tenemos en exceso eso nos hace un daño físico y un daño mental también”, concluyó Pardo.