“Uno no trabaja para esto, yo nunca en mi vida he trabajado para que me entreguen reconocimientos”, dijo un emocionado José Raúl Alvarado, actual director del Liceo Industrial Armando Quezada Acharán luego de recibir una medalla otorgada por el senador Alejandro Kusanovic en representación de la Cámara Alta, reconocimiento que destaca su dilatada trayectoria ligada a la educación pública.
Es que su aporte no ha sido menor. Han sido más de cinco décadas vinculada la formación de niños y jóvenes, además de ostentar importantes cargos administrativos en Magallanes, como superintendente de Educación y secretario regional ministerial de la cartera.
Ha sido tal el reconocimiento público de la expertiz de este profesor, que el director del servicio educativo, Mario García, lo convenció para volver a encabezar un proyecto educativo, desafío que adoptó en marzo del año anterior. EL trabajo ha dado positivos réditos, uno de ellos ha sido el incremento de matricula: asumió con 285 estudiantes y esta cifra se incrementó en 135 nuevos alumnos. Su proyección es de 400 jóvenes para el próximo año.
Fue el primer director del Liceo Juan Bautista Contardi, quien pese a cuestionamientos en la comuna por el manejo de situaciones, posicionó al establecimiento -en representación de la educación pública- en un sitial alto estándar y reconocimiento a nivel nacional producto de los altos puntajes en Simce y en la extinta Prueba de Selección Universitaria. Luego de aquello, asumió la dirección del Liceo Luis Alberto Barrera, el primero de la región con sello Bicentenario.
Solo gratitud
Alvarado recibió la medalla el pasado jueves en el salón de eventos del liceo, mismo día en que este establecimiento renovó convenio con las empresas que conforman su Consejo Asesor Empresarial ante la presencia de estudiantes, funcionarios y autoridades locales.
Su reflexión ha sido honesta. Su trabajo lo ve reflejado en el agradecimiento que le brinda cada uno de sus pupilos, una vez que han terminado la escolaridad.
“El reconocimiento que un profesor espera siempre es el apretón de mano y el abrazo del alumno, y que le digan “me ha ido bien, soy profesional, tengo mi familia, me ha ido súper bien en la vida y gracias al colegio, gracias a la educación que recibimos”, porque insisto con orden, con respeto y con disciplina la vida es exitosa en cualquier parte y eso al día de hoy se echa de menos. Creo que eso es lo que le falta también a la educación en general”, reflexionó.
Durante su alocución en el salón plenario, dijo que aún le queda vitalidad en su más de 70 años y eso es gracias a la comunidad educativa.