En la Patagonia chilena se libra una batalla silenciosa que amenaza la ganadería, la fauna silvestre y la vida rural: la proliferación de perros asilvestrados. Una problemática que, lejos de disminuir, se ha transformado en un flagelo que los propios ganaderos consideran insostenible.
Según los registros del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), entre julio de 2012 y junio de 2025 los ataques de jaurías de perros provocaron la depredación de al menos 3.325 animales en Magallanes. El caso más dramático se produjo en Timaukel en 2017, cuando un solo ataque acabó con 450 ovejas.
El presidente de Asogama, Gerardo Otzen, alzó la voz para describir el escenario: “Son animales sin dueño que deambulan formando jaurías y atacan sin distinción a ovejas, vacunos y fauna silvestre. Para quienes trabajamos y vivimos en el campo, la situación es dramática. Hoy resulta casi imposible criar ganado cerca de las ciudades porque terminan depredados”.
Y es que según el dirigente gremial, los ejemplos abundan: en Isla Navarino, la crianza ovina es prácticamente inviable, incluso encerrando los animales de noche, y en los alrededores de Porvenir los pequeños productores enfrentan pérdidas constantes.
Otzen lo resume con crudeza: “Quienes alguna vez hemos presenciado el daño de un ataque sabemos que es una imagen imborrable: animales mordidos, ensangrentados, inmóviles, en estado de shock”.
Las causas del problema
El origen del problema, señala, está en la irresponsabilidad de quienes abandonan sus perros en el campo, animales que, al reproducirse, se transforman en depredadores.
“No se trata de que no queramos a los perros, forman parte de nuestra vida y son compañeros inseparables en el trabajo. Pero otra cosa muy distinta son los perros abandonados que terminan atacando todo lo que encuentran a su paso”, advierte.
Otzen también emplaza a las autoridades a actuar con decisión: “La Ley Cholito fue pensada para proteger a los perros, pero debemos hacernos cargo de los enormes daños que provocan cuando estos son abandonados. No podemos seguir mirando hacia otro lado mientras el campo sufre las consecuencias de esta tenencia irresponsable”.
Medidas concretas
Desde el mundo académico, especialistas como el Dr. Cristian Bonacic han explicado el proceso de feralización que transforma a estos animales en predadores, advirtiendo además sobre su impacto en especies silvestres como guanacos y pudúes.
Finalmente, Otzen subraya la urgencia de medidas concretas: “Necesitamos soluciones reales: capturar a estos perros, llevarlos a perreras municipales, sacándolos del medio silvestre. Sólo así podremos cuidar de nuestros animales y, al mismo tiempo, proteger al propio perro de un destino cruel”.
La ganadería en Magallanes, pilar cultural y productivo de la región, sigue así bajo la amenaza de una crisis que exige respuestas inmediatas y coordinadas entre el Estado y la sociedad.