En una acción urgente y coordinada, el Municipio de Punta Arenas, junto al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), rescató esta semana a un caballo que se encontraba en estado de abandono extremo, deambulando por la vía pública en el sector de Río de los Ciervos. El ejemplar, sin marca de fuego ni identificación, presentaba signos evidentes de desnutrición, compromiso respiratorio y posible enfermedad infecciosa, lo que activó protocolos de emergencia veterinaria.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, calificó el caso como “un ejemplo grave de maltrato animal” y destacó el trabajo de la patrulla municipal compuesta por dos veterinarios, que ha logrado capturar más de 100 caballos en situación de riesgo en el año. “Este animal estaba enfermo, desnutrido, con problemas respiratorios.
Cuando lo trasladaban, casi se desploma. No es solo un tema de tránsito o seguridad vial, es una cuestión de salud pública y de dignidad animal”, señaló.
El caballo fue detectado inicialmente dentro de un predio privado, lo que impidió su captura inmediata. Al día siguiente, al ser encontrado en la vía pública, el equipo municipal procedió a su rescate y traslado al recinto de resguardo, donde recibió atención veterinaria, alimentación y exámenes clínicos en coordinación con el SAG, con el fin de descartar enfermedades bajo vigilancia como la influenza equina y la anemia infecciosa equina.
Malas noticias
El encargado de animales mayores del municipio, José Luis Carreño, informó que el ejemplar “no tiene dueño conocido, está en estado de desnutrición severa y con un cuadro respiratorio que podría ser neumonía. Es evidente que ha sido víctima de abandono prolongado, lo que constituye maltrato animal”.
Pese a los esfuerzos realizados por ambas instituciones, el caballo falleció ayer en la tarde. Este desenlace pone en evidencia la urgencia de fortalecer la cultura de tenencia responsable en la comunidad.
El alcalde Radonich también lamentó que el recinto de resguardo haya sido objeto de robos, lo que dificulta aún más el cuidado de los animales. “Este caso nos recuerda que el bienestar animal debe ser una prioridad compartida. Necesitamos más propietarios responsables y una comunidad comprometida con el respeto hacia los seres vivos”, concluyó.