Septiembre en Magallanes tiene un sabor especial. El viento austral se mezcla con cuecas, empanadas y abrazos que celebran nuestra identidad. Las Fiestas Patrias son un momento de encuentro, de alegría compartida, de orgullo nacional. Pero también, lamentablemente, son fechas donde el exceso de alcohol y el consumo de drogas amenazan con empañar lo que debería ser una celebración segura y familiar.
Durante los últimos cinco años, Magallanes no ha registrado fallecidos en Fiestas Patrias, pero sí 46 lesionados. ¿La causa principal? El consumo irresponsable de alcohol y la imprudencia al volante. Este año, las autoridades han reforzado campañas como “Celebra Seguro” y “El Otro Plan”, que buscan prevenir accidentes y promover el autocuidado. Senda Magallanes, junto a Carabineros, ha intensificado los controles de alcotest y narcotest, detectando casos preocupantes de conducción bajo los efectos de sustancias.
No se trata de prohibir la celebración, sino de protegerla. Porque cada copa de más, cada decisión impulsiva, puede tener consecuencias irreversibles. Las fondas y ramadas son espacios de alegría, pero también deben ser entornos seguros para todos, especialmente para niños, jóvenes y mujeres. La normalización del consumo desde edades tempranas, como ofrecer “terremotos sin alcohol” a menores, refleja una cultura que necesita urgentemente cambiar.
Magallanes ha demostrado que puede celebrar con responsabilidad. Pero aún queda camino por recorrer. Este 18, el llamado es claro: si vas a beber, no conduzcas. Si ves a alguien en riesgo, interviene. Si celebras, hazlo con conciencia. Porque la verdadera fiesta es aquella donde todos regresan a casa sanos, felices y con el corazón lleno de buenos recuerdos.
No dejemos que el alcohol y las drogas arruinen lo que tanto nos une. Que Magallanes sea ejemplo de cómo se celebra con alegría, pero también con respeto y responsabilidad.