En los vastos campos de la Región de Magallanes el mes de agosto instaló un escenario de contraste: mientras el ganado ovino experimentó un explosivo crecimiento, la producción bovina continuó su tendencia a la baja.
Según el último informe estadístico regional dado a conocer ayer por el INE, durante agosto de 2025 se beneficiaron animales de las especies ovina y bovina, alcanzando en conjunto un crecimiento de 10,8% respecto al mismo mes del año anterior. Pero esa alza esconde una realidad asimétrica: el beneficio ovino se disparó en un 121,7%, impulsado principalmente por el regreso del faenamiento de Corderos, categoría ausente en igual mes del año 2024. Por el contrario, el beneficio bovino descendió un 11,2%, reflejando caídas importantes en casi todas sus categorías.
Esta dinámica cruzada marcó no sólo una estadística llamativa, sino un giro estructural temporal en la producción ganadera regional. En términos simples: se faenaron más ovejas, pero se produjo menos carne. Y en Magallanes -donde la historia y la economía se tejen entre lana, frío y ganado- eso tiene implicancias que van más allá de los números.
Ovino protagonista
El gran protagonista del mes fue sin duda el ganado ovino. Después de cinco meses consecutivos de bajas, agosto trajo consigo una reactivación que sorprendió incluso a los actores del rubro. El faenamiento de Corderos, que no se había registrado en el mismo mes del año anterior, concentró el 58,0% del total del beneficio ovino, generando un efecto dominó positivo en toda la cadena productiva.
La producción de carne ovina reflejó este fenómeno con claridad: creció un 153,8% en comparación a agosto de 2024, destacando nuevamente la participación de la categoría Corderos, que aportó un 43,3% al total. También se reactivaron otras categorías como Capones (27,1%) y, aunque con caída, Ovejas (29,6%), que exhibieron un descenso del 24,8% en su aporte cárnico, pero mantuvieron su rol relevante.
El retorno del cordero al proceso de faenamiento no sólo implicó un alivio para los frigoríficos y productores, sino que también dinamizó una economía rural que esperaba mejores resultados tras meses de incertidumbre. El clima más benigno, un mejor manejo sanitario y la apertura parcial de mercados internacionales fueron factores clave para este repunte.
El bovino no repunta
En la vereda opuesta, el ganado bovino sigue en retroceso. La especie aportó el 66,9% del beneficio total de agosto, pero con una tendencia a la baja que preocupa a productores y autoridades del agro. La producción de carne bovina cayó un 4,8?% respecto a agosto de 2024, siendo esta la tercera baja mensual consecutiva.
El golpe más fuerte vino desde la categoría Vaquillas, que descendió un 41,8% en beneficio y un 37,0% en producción de carne. Esto no solo afecta los números de corto plazo, sino que impacta en la proyección reproductiva del rodeo regional, pues las vaquillas representan el futuro productivo en términos de reposición y genética.
Otras categorías también evidenciaron retrocesos marcados: los Toros cayeron 33,3% en beneficio y 43,3% en carne, mientras que los Novillos -que representan el mayor peso específico en la faena bovina- bajaron un 17,0% en beneficio y un 18,4% en carne. Incluso los Terneros y Bueyes, con menor participación, mostraron descensos de 10,0% y 27,3% respectivamente.
En contraste, la única categoría con crecimiento fue la de Vacas, que aumentó un 83,1% en beneficio y un notable 111,2% en producción de carne, aportando el 35,1% del total cárnico bovino. Si bien este repunte parece positivo, responde más bien a ajustes de stock que a una señal de reactivación sostenida.
Radiografía al detalle
Al analizar la composición del beneficio total, el ganado ovino representó un 33,1%, con los Corderos como principales impulsores. Les siguieron las Ovejas con un 23,4% (aunque con caída del 48,1%) y los Capones con 18,5%, categoría que no registraba faenamiento en el mismo mes del año pasado.
En el mundo bovino, los Novillos dominaron con un 38,8% del beneficio, pero en caída; las Vacas con 28,2% fueron el único motor en alza; las Vaquillas con 19,6% completaron el podio, seguidas por Terneros (7,8%), Toros (4,2%) y Bueyes (1,4%).
En cuanto a la carne producida, el peso del sector bovino sigue siendo dominante en términos absolutos (96,3% del total), pero el dinamismo relativo cambió de signo. La carne ovina, aunque aún marginal (3,7% del total), fue la que más creció en proporción y valor agregado, mostrando que el repunte puede sostenerse si las condiciones productivas se mantienen.
La radiografía ganadera de agosto 2025 en Magallanes es, a la vez, alentadora y desafiante. Por un lado, el rescate del sector ovino tras meses de cifras negativas marca una señal positiva para una región históricamente asociada a la crianza de ovejas y la exportación de cordero magallánico, con denominación de origen y mercado asegurado en destinos gourmet.
Por otro, la fragilidad del sector bovino expone vulnerabilidades estructurales: falta de incentivos, bajos precios en origen, incertidumbre en la cadena logística y dificultades para reposición de planteles.
La situación actual exige, según algunos actores del agro, una mirada estratégica: apoyo estatal focalizado, fortalecimiento de la trazabilidad, mejoras en infraestructura frigorífica y, sobre todo, políticas diferenciadas para los rubros ovino y bovino, que enfrentan desafíos y oportunidades muy distintas.