Basta recorrer las calles de la ciudad para entender el malestar que crece entre sus habitantes. En sectores como el puente del Río de las Minas, la intersección de Zenteno con Costanera, y la transitada Avenida Bulnes con Angamos, los baches no sólo son visibles: son peligrosos.
Cráteres de gran tamaño y profundidad obligan a los conductores a maniobras extremas para evitar daños a sus vehículos, y en el intento, no son pocos los que terminan protagonizando choques por alcance.
La situación no es nueva, pero sí cada vez más grave. Las redes sociales se han convertido en un canal de desahogo para miles de vecinos que, entre la frustración y la impotencia, denuncian el abandono de las vías públicas. “El turismo está por encima del arreglo de calles”, se lee en más de un comentario, reflejando una sensación de desprotección que se extiende por toda la comuna.
¿Quién responde por estas calles rotas?
La normativa es clara: las calles son bienes nacionales de uso público, y su administración recae en los municipios, quienes deben velar por su buen estado y coordinar su mantención con el Gobierno Regional. Desde el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) se recordó que, tras la modificación de la Ley Nº 8.946 en 2006, el Servicio de Vivienda y Urbanización (Seeviu) dejó de ser responsable de conservar pavimentos, limitando su rol a la fiscalización técnica.
El artículo 5º de la Ley Nº 18.695 Orgánica Constitucional de Municipalidades refuerza esta responsabilidad: los municipios deben administrar los bienes nacionales de uso público, incluido su subsuelo, salvo excepciones legales. Esto implica que deben elaborar catastros de las vías deterioradas, postularlas a financiamiento regional y coordinar su reparación.
¿Qué se está haciendo?
Carlos Ríos, jefe del Departamento Técnico del Serviu, informó que actualmente se prepara la resolución para la toma de razón por parte de la Contraloría Regional del plan de conservación de vías urbanas, paso previo a la formalización del contrato con la empresa adjudicataria. “Estimamos que esto sucederá antes de fin de año. Como Ministerio, hemos asumido el desafío de colaborar con soluciones concretas para mejorar el estado de las calles en Punta Arenas”, señaló.
El proyecto contempla la intervención de más de 16 mil m² en tramos críticos como Angamos, Bulnes, Colón, Magallanes, Chiloé, Bellavista, Salvador Allende y España. Se realizarán reposiciones de losas de hormigón, refuerzos estructurales y sellado de juntas, con un plazo estimado de ejecución de 10 meses.
Mientras tanto, el riesgo persiste
Pero mientras los trámites avanzan, los baches siguen ahí. Cada día, miles de automovilistas y peatones deben esquivarlos, sorteando el peligro con resignación. La ciudad capital de Magallanes, que se proyecta como destino turístico, enfrenta una paradoja dolorosa: sus calles, lejos de ser vitrinas de desarrollo, se han convertido en símbolos de abandono.
La urgencia no es sólo técnica, es humana. Punta Arenas necesita calles seguras, dignas y transitables. Y sus vecinos, respuestas concretas.