Israel atacó un depósito de armas en Gaza este miércoles, horas después de una noche que dejó 110 fallecidos por bombardeos israelíes, la más mortífera desde el inicio de un alto el fuego mediado por Estados Unidos. El ejército israelí advirtió que continuará operando para neutralizar amenazas.
El ejército anunció un ataque de precisión en un sitio en Beit Lahia, donde aseguró se almacenaban armas destinadas a un "ataque terrorista inminente". Las tropas israelíes indicaron que permanecerán desplegadas “según el acuerdo de alto el fuego y continuarán operando para eliminar cualquier amenaza inmediata”.
En este último ataque murió un gazatí de 31 años, sumándose a las 110 víctimas de los bombardeos del martes. Israel lanzó la ola de ataques tras la muerte de uno de sus soldados en Gaza y, el miércoles por la mañana, anunció el inicio de la “aplicación renovada del alto el fuego”.
Tanto el presidente estadounidense, Donald Trump, como el mediador regional, Qatar, manifestaron su esperanza de que el alto el fuego se mantenga.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó los ataques israelíes sobre la Franja de Gaza. En conversación con la prensa, el mandatario dijo que Israel “debe responder” a lo que el Gobierno israelí calificó como “violaciones” al alto al fuego por parte de Hamás.
Trump calificó los ataques de Israel como “represalia” por la muerte de un soldado israelí. “Así que los israelíes respondieron al ataque, y con razón. Deben responder cuando eso sucede”, señaló.
El mandatario enfatizó que “nada pondrá en peligro el alto el fuego”, y advirtió a Hamás: “Si se portan bien serán felices, y si no se portan bien serán eliminados”.
Por su parte, el jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Turk, calificó la cifra de muertos como "atroz" e urgió a todas las partes a no dejar que la paz "se escape de nuestras manos".