La candidata presidencial del oficialismo y la Democracia Cristiana, Jeannette Jara, logró avanzar a la segunda vuelta con el primer lugar, pero con un resultado que deja más dudas que certezas: apenas un de los votos a nivel nacional. Obtuvo sufragios, cifra que contrasta con la baja adhesión en otras regiones del país.
“Queridos chilenos y chilenas, estoy aquí frente a ustedes, dando la cara y con mi corazón abierto como siempre”, expresó Jara en su discurso, en un tono que buscó cercanía, pero que no logró ocultar la debilidad de su respaldo.
Aunque celebró el paso a segunda vuelta, Jara no logró superar el umbral simbólico del , lo que pone en duda la solidez de su liderazgo. Su candidatura, marcada por la continuidad del actual gobierno, refleja una administración que ha mantenido bajos niveles de aprobación.
La candidata de la continuidad intentó compensar la falta de fuerza propia rescatando propuestas de sus contendores. “Valoro profundamente la propuesta de la devolución del IVA de los medicamentos que está en el programa de Franco Parisi”, reconoció, en un gesto que evidencia la necesidad de incorporar ideas ajenas para conectar con el electorado.
También saludó a los candidatos derrotados, en un intento de proyectar unidad: “Quiero saludar especialmente a aquellos que han tenido que enfrentar grandes problemas. En primer lugar a Evelyn Matthei, que fue víctima de una campaña horrible que se basó en instalar mentiras”, dijo.
Con el sector de la oposición sumando un en conjunto, el panorama para Jara en segunda vuelta se presenta cuesta arriba. Su desafío será convencer a un electorado que en su mayoría votó por opciones de cambio.
“Vamos a recuperar barrios vulnerables como lo propone Marco Enríquez-Ominami”, prometió, en una frase que parece más una compilación de ideas que una visión clara de país. La segunda vuelta será, más que una competencia entre dos nombres, un plebiscito sobre la continuidad o el cambio. Jara, con un respaldo que no supera el , tendrá que demostrar que puede representar algo más que la prolongación de un gobierno con baja aprobación.