Con más de millones de votos a nivel nacional, Franco Parisi se convierte en una figura ineludible para quienes aspiran a llegar a La Moneda. El candidato del PDG además sorprendió en Magallanes, obteniendo más de mil votos en la región.
Su electorado, compuesto en gran parte por votantes independientes, de clase media y regiones, será decisivo en la definición presidencial entre Jeannette Jara y José Antonio Kast. La pregunta que queda en el aire es si alguno de los candidatos en carrera logrará interpretar las demandas de ese Chile que Parisi ha sabido interpelar con éxito.
El verdadero botín electoral está en los votantes del Partido de la Gente (PDG). Es ese electorado —desafectado de la política tradicional, crítico del sistema y difícil de encasillar ideológicamente— el que podría inclinar la balanza en la segunda vuelta.
El voto de Parisi, por tanto, no solo es numeroso, sino estratégico. No responde a lealtades partidarias ni a consignas clásicas, sino a una lógica de beneficio directo y desconfianza hacia el poder. Quien logre convencer a ese segmento deberá hacerlo con gestos concretos, propuestas tangibles y una narrativa que conecte con sus aspiraciones.
Como dijo el propio Parisi, marcando la pauta para el balotaje: “PDG no necesita ningún favor. Gánense los votos”.