Evópoli (derecha liberal) y el Partido Radical (PR) (centro-izquierda) confirmaron no haber alcanzado el umbral mínimo de votos en las recientes elecciones parlamentarias, lo que activa la causal de disolución legal de ambos partidos. Este fracaso es visto por sus líderes como un problema de desconexión transversal con la ciudadanía.
La directiva de Evópoli reconoció un “mal resultado electoral” y una incapacidad para “interpretar el sentir mayoritario de la ciudadanía”. El presidente regional, Ricardo Hernández, lo resumió en la falta de “empatía y la sintonía con los votantes”.
Desde el partido, llamaron a la militancia a “respaldar en segunda vuelta a José Antonio Kast” para recuperar seguridad y crecimiento, al tiempo que inician una “reflexión profunda” para corregir su rumbo y renovar su proyecto político.
El Partido Radical enfrenta la misma crisis, pero su presidente regional, Rodolfo Cárdenas, la define como un “momento de renacimiento y reorganización”, apelando a sus más de años de historia.
La prioridad es la reorganización administrativa y la reinscripción del partido, para lo cual ya se establecieron comisiones. Cárdenas confía en que el PR “volverá con fuerza” a luchar por la justicia social y el progreso.
Ambos partidos deben iniciar un costoso y complejo proceso de reinscripción. Esta crisis legal subraya el castigo de un electorado que ha exigido un cambio drástico de rumbo a las fuerzas políticas tradicionales.