La trigésima sesión ordinaria del Consejo Regional de Magallanes (CORE), realizada en la comuna de Cabo de Hornos el 17 de noviembre, terminó en un cruce de acusaciones y una clausura abrupta, provocada por la frustración ante la crisis sanitaria y de conectividad local.
El punto de quiebre se produjo tras las presentaciones de organizaciones locales que exigieron soluciones urgentes a problemas como el alcantarillado (con soluciones proyectadas a seis años) y la grave falta de conectividad que obliga a pacientes a viajar horas para recibir atención médica.
La base de la discusión fue la responsabilidad política del CORE. Mientras los consejeros Montaña y Gamín argumentaron que problemáticas como salud y educación superan las atribuciones del Gobierno Regional (GORE), sus colegas Max Salas y Rodolfo Arecheta denunciaron la priorización de proyectos sobre las necesidades básicas.
Max Salas criticó la aprobación de proyectos de baja prioridad, señalando que se aprueban iniciativas "estrafalarias como centros espaciales" mientras la gente en la comuna está obligada a "caminar en la caca".
Juan Morano defendió la gestión, asegurando que Magallanes es la región que "más aporta en salud, en educación y en vivienda con fondos regionales".
La sesión culminó cuando el Consejero Arturo Díaz tomó la palabra para defender el historial de votaciones del Consejo en la provincia de Cabo de Hornos, asegurando que "jamás, jamás ha votado en contra un proyecto de esta provincia". Inmediatamente, Díaz confrontó a los consejeros de oposición, interpelando por el cuestionamiento a proyectos clave.
En medio de este cruce de acusaciones final, la consejera Roxana Gallardo, cumpliendo las funciones de presidenta del Consejo, decidió clausurar inmediatamente la sesión a las horas, en medio de la controversia.