Un relato desgarrador sacude a Punta Arenas. Ivette Browning Suárez denunció que su madre, Irma Suárez Rojas, de años, fue dada de alta desde el Hospital Clínico de Magallanes (HCM) en condiciones que califica como indignas y negligentes. La adulta mayor, postrada y con múltiples patologías, enfrenta hoy una herida de gravedad que —según su familia— se originó durante su hospitalización y nunca fue informada.
Irma ingresó al hospital por la amputación de su pierna izquierda. Al momento del alta, la familia se percató de que había desarrollado una escara en la zona sacra que nadie notificó. “En la epicrisis no salió nada. Me enteré después. La herida se agravó y hoy tiene un orificio de casi 10 centímetros de profundidad. Ahora incluso se ve el hueso”, relata Ivette con angustia.
La hija asegura que su madre fue dada de alta con un cuadro gripal severo, sin registro en los documentos médicos. Además, denuncia que durante la hospitalización la adulta mayor, que es ciega y completamente dependiente, no recibió ayuda para alimentarse. “La comida estaba fría en el velador. Ella no podía comer sola. Pregunté a una enfermera y me dijeron que no había tiempo”, recuerda Ivette.
El momento más doloroso llegó cuando, según Ivette, desde el hospital le señalaron que ya no realizarían un aseo quirúrgico a la escara: “Me dijeron que acá en la casa iba a estar mejor. Que se vaya a morir a su hogar. Así, tal cual”, denuncia entre lágrimas.
Hoy, la adulta mayor permanece postrada, con fuertes dolores, mientras su hija debe girarla cada dos horas, alimentarla y asistirla en todo, al mismo tiempo que cuida a su esposo, también postrado.
Ivette subraya que su denuncia no es solo por su madre, sino por tantos adultos mayores que enfrentan abandono y falta de atención adecuada. “Muchos abuelos son tratados como si no valieran nada”, reflexiona.
La familia pide que el Hospital Clínico asuma responsabilidades y solicita mayor apoyo para cuidadores, entrega oportuna de insumos y un trato digno para los adultos mayores. “Los abuelos no son un estorbo. Son historia, son vida. No se puede seguir permitiendo que mueran abandonados”, concluye Ivette.
Mira la nota completa acá: