La directiva de la Democracia Cristiana (DC) zanjó ayer llevar el caso del exPresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle al Tribunal Supremo de la colectividad, para efectos de que la instancia aplique “las más altas medidas disciplinarias” que correspondan.
La cúpula de la Falange decidió por unanimidad que el gesto que el otrora Mandatario hizo al candidato del Partido Republicano, José Antonio Kast, al recibirlo en su domicilio, es “una conducta que reviste la mayor gravedad como militante de la Democracia Cristiana”.
“No se trata de un hecho aislado. Por el contrario, se trata de una serie de acciones públicas que se han apartado reiteradamente de las decisiones colectivas y democráticas”, señala la mesa del partido, recordando que Frei contrarió la posición de la DC en ambos procesos constitucionales.
La directiva sostuvo que el “apoyo indirecto a la candidatura del Partido Republicano... no representa ni interpreta la postura del partido ni de sus organismos”. Reafirmaron que su apoyo institucional ha sido y será hasta el último momento para la candidatura de Jeannette Jara, en quien ven el valor de buscar acuerdos y propiciar cambios sociales con gobernabilidad.
El timonel de la DC sinceró que “hay dolor en la militancia” por la situación y cuestionó: “La pregunta es, que alguien por el hecho de haber sido Presidente de la República ¿Puede hacer lo que quiera con su partido?”.
En medio de la polémica por su espaldarazo a José Antonio Kast, el expresidente fue citado a declarar por escrito en una investigación por presuntas actuaciones de su Gobierno para liberar a Pinochet de su detención en Londres. Entre las consultas que deberá responder destaca si él sabía de un informe secreto que instruía al exgeneral fingir demencia para zafar de la justicia británica.
El candidato presidencial José Antonio Kast salió al paso a las críticas del comando de Jeannette Jara, afirmando que “ese golpe político se lo han dado ellos mismos cuando insisten en continuidad” del Gobierno.
Kast enfatizó que las reuniones con Frei, Matthei y Kaiser se centran en las “urgencias de Chile” y en cómo convocar a los mejores para recuperar la seguridad y la economía. “No estamos preocupados de un tribunal supremo que tome una determinación o no y estamos preocupados de Chile”, sentenció el republicano, desestimando que su intención final fuera un golpe político.