La Antártica volvió a ofrecer señales de alarma. El 17 de septiembre —cuando el invierno austral ya cedía fuerza— el hielo marino alcanzó su máxima extensión anual: millones de kilómetros cuadrados, una superficie km² por debajo del promedio registrado entre 1981 y 2010.
Se trata del tercer máximo más bajo en los últimos años de mediciones satelitales, solo superado por los mínimos extraordinarios observados en 2023 y 2024. El dato, entregado por el National Snow and Ice Data Center (NSIDC) y la NASA, confirma que la pérdida de hielo marino no es un episodio aislado, sino parte de una tendencia persistente desde 2016.
Antes de 2016, la Antártica solía registrar inviernos cercanos a máximos históricos, un comportamiento que contrastaba con el Ártico. Sin embargo, a partir de ese año, el patrón cambió drásticamente.
Causa Principal: El calentamiento del Océano Austral es descrito como el factor más influyente, impidiendo que el mar se congele por completo.
Ciclo Peligroso: Menos hielo implica menor reflexión solar, lo que permite que el océano absorba más calor y acelere cada año la pérdida de hielo estacional.
A la baja extensión del hielo marino se suman cambios abruptos en los glaciares adheridos al continente. Un estudio publicado en Nature Geoscience reveló que, en 2023, el glaciar Hektoria retrocedió ocho kilómetros en solo dos meses, el retiro más rápido documentado en tiempos modernos.
La reducción del hielo marino afecta múltiples procesos esenciales: compromete al kril, base de la cadena alimentaria del océano Austral, y a especies emblemáticas como pingüinos y ballenas.
Para la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, estas tendencias son una realidad que impacta directamente:
Logística: La pérdida de hielo marino modifica las rutas marítimas en el Drake y el Mar de Bellingshausen, afectando la planificación logística, operaciones de cruceros antárticos y navegaciones científicas que utilizan Punta Arenas como base.
Seguridad: Menos hielo implica más mar abierto, mayor oleaje y condiciones más volátiles para embarcaciones.
Ecosistema Regional: El kril antártico sustenta actividades económicas en Punta Arenas vinculadas a investigación y pesca. Su disminución impacta indirectamente en la fauna que frecuenta la región.