El kril antártico es un componente esencial del ecosistema del océano Austral, al servir de alimento para ballenas, focas, pingüinos y peces. Sin embargo, el cambio climático y la creciente presión extractiva están poniendo en riesgo este equilibrio, alertan expertos internacionales en un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
El artículo, “Ajustando la gestión de la pesquería de kril antártico frente a los desafíos del siglo XXI”, fue liderado por la investigadora Bettina Meyer (AWI, Alemania) y contó con la participación de 19 especialistas, incluidos los chilenos César Cárdenas (INACh/BASE), Andrea Piñones (Instituto Milenio BASE – UACh) y Javier Arata (ARK).
El trabajo analiza la situación actual de la pesquería y propone un marco de manejo más sostenible y precautorio, capaz de integrar la variabilidad del kril, sus rutas de desove y crianza, y los efectos del calentamiento global sobre las poblaciones.
“Proponemos un enfoque que incorpore la variabilidad en el reclutamiento del kril y las vías entre zonas de desove y crianza, para fundamentar mejor las decisiones sobre límites de captura y medidas de conservación”, señala Cárdenas.
La publicación coincide con un hito crítico para la actividad: en 2025 la pesquería de kril debió cerrarse de manera anticipada, tras alcanzarse rápidamente la cuota anual de toneladas. Este cierre ocurrió luego de que en 2024 expiraran las medidas que distribuían espacialmente la captura para evitar su concentración en zonas ecológicamente sensibles.
Los autores plantean que avanzar hacia un sistema de manejo colaborativo, internacional y basado en evidencia científica es clave para asegurar la conservación de la biodiversidad del océano Austral.