En Chile y el mundo, las personas que viven con diabetes enfrentan desafíos constantes como el monitoreo continuo de glucosa, la planificación alimenticia y el cálculo de dosis de insulina. A estas complejidades se suman otros factores sociales derivados de mitos y estigmas que, en ocasiones, representan una verdadera carga emocional conocida como “angustia por diabetes”.
De acuerdo con la primera guía clínica internacional de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), alrededor de una de cada tres personas adultas que viven con esta condición experimenta angustia severa, y hasta el reporta algún tipo de problema relacionado con la enfermedad en su vida cotidiana.
Muchos de los prejuicios que circulan sobre la diabetes se basan en conceptos erróneos. Estudios muestran que el de las personas con diabetes tipo 2 y el con diabetes tipo 1 reconocen que existe estigma en torno a la enfermedad, mientras que el se ha sentido discriminado por padecerla.
El Dr. Douglas Barbieri, director médico global en Abbott, enfatizó la importancia de abordar estos prejuicios:
“Hablar abiertamente sobre los prejuicios que enfrentan las personas que viven con diabetes es fundamental para avanzar hacia un manejo más cercano y humano. Cuando derribamos las barreras sociales, también facilitamos que más personas busquen apoyo, sigan su tratamiento y tengan una mejor calidad de vida”.
Un ejemplo del impacto del estigma es la situación de personas que intentan aplicarse una dosis de insulina y no lo hacen por miedo a que la gente piense que se están inyectando drogas.
Generar conocimiento e información abierta contribuye a reducir el estigma y empoderar a los pacientes para que accedan a la atención que necesitan, incluyendo herramientas tecnológicas como los sistemas de monitoreo continuo de glucosa, FreeStyle Libre 2, que dan mayor tranquilidad y están aprobados para reemplazar el pinchazo en el dedo.
Para abrir un diálogo positivo, es crucial desmentir algunos mitos:
No es “culpa” de nadie vivir con diabetes.
La diabetes no es contagiosa.
No todas las personas con diabetes usan o necesitan insulina.
Las personas con diabetes sí pueden consumir azúcar, pero de manera segura y consciente.
Un estudio realizado en Chile mostró que el apoyo social influye directamente en la adherencia al tratamiento de la diabetes tipo 2.
Para ayudar a disminuir los efectos del sesgo hacia la diabetes, se recomiendan pequeñas acciones cotidianas:
Usar un lenguaje centrado en la persona.
Evitar juicios o culpas.
Celebrar los pequeños logros.
Hacer preguntas abiertas.
Generar conciencia sobre los múltiples factores de la diabetes (genéticos, ambientales y de salud) y promover una visión empática y de acompañamiento puede mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta condición.