La Región de Magallanes ya tiene a su referente de paz para este nuevo año. En una íntima y emotiva visita, el obispo de la Diócesis de Punta Arenas, monseñor Óscar Blanco, se trasladó hasta el hogar de don Ciro Omar Barría Vargas para informarle que ha sido el elegido para recibir el Premio de la Paz 2025.
Esta distinción, que la Iglesia Católica otorga anualmente cada 1 de enero en el contexto de la Jornada Mundial por la Paz, busca visibilizar a personas que, desde su cotidianidad, construyen una sociedad mejor y más fraterna.
Nacido en Punta Arenas en 1959, la vida de Ciro Barría está intrínsecamente ligada a uno de los tesoros naturales más importantes del mundo. Durante 45 años, se desempeñó como guardaparque en el Monumento Natural Cueva del Milodón, convirtiéndose en el rostro amable y experto que recibió a miles de científicos y turistas.
El obispo Blanco resaltó que la elección de don Ciro no es casualidad: "Él representa a tantas personas que, muchas veces de manera anónima, promueven el bien y cuidan la casa común, siguiendo el llamado del Papa Francisco". Su labor trascendió la vigilancia, transformándose en un defensor del patrimonio y en un educador ambiental para generaciones de magallánicos.
La noticia tomó por sorpresa al galardonado, quien recibió al monseñor con humildad. "Fue una tremenda sorpresa. Quizás uno no se siente merecedor, pero este reconocimiento me llena de alegría y confirma que lo que hice, lo hice bien", confesó don Ciro emocionado.
Su trayectoria es recordada por investigadores nacionales e internacionales, quienes siempre encontraron en él un apoyo fundamental para el estudio de la paleontología y la arqueología regional. Hoy, tras su retiro, la Iglesia lo reconoce como un "artesano de la paz", término que destaca a quienes cuidan tanto a las personas como a la creación.
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