La economía chilena encendió las alarmas este viernes tras la publicación de los datos preliminares del Banco Central. El Imacec de noviembre de 2025 registró un crecimiento de 1,2% en comparación con el mismo mes del año anterior, una cifra que marca una desaceleración respecto al 2,2% anotado en octubre y que deja en duda el cumplimiento de las metas de crecimiento anual fijadas por el Ministerio de Hacienda.
En términos desestacionalizados, la noticia fue aún más fría: el indicador disminuyó un 0,6% respecto al mes anterior, reflejando una pérdida de dinamismo en la recta final del año.
El desempeño dispar de las industrias clave explica este resultado "pobre", según calificaron expertos del mercado:
Producción de Bienes (-1,3%): Fue el principal lastre del mes. La caída se debió a una menor extracción de cobre en el sector minero y a una baja en el valor agregado de la generación eléctrica. La industria manufacturera apenas varió un 0,3%.
Comercio (+5,5%): Fue el gran motor de noviembre. Todos sus componentes crecieron, destacando con fuerza el comercio automotor (venta de vehículos) y el comercio minorista en grandes tiendas y plataformas online.
Servicios (+1,9%): Aportaron positivamente, impulsados sobre todo por los servicios personales de salud. No obstante, el sector transporte registró cifras negativas, empañando el balance del rubro.
Con este resultado, la economía chilena acumula una expansión del 2,3% en los primeros once meses de 2025. Para que el Gobierno logre cerrar el año con el 2,5% prometido, los analistas estiman que diciembre debería registrar un crecimiento cercano al 3,8%, una cifra que hoy se ve poco probable considerando el escenario de estancamiento en la minería y el consumo moderado.
El Imacec no minero, que excluye la volatilidad del cobre, creció un 1,7% anual, lo que confirma que el consumo interno sigue sosteniendo el barco, aunque a un ritmo insuficiente para impulsar el PIB hacia las metas más optimistas.