Punta Arenas se vistió de gala para despedir el 2025 y dar el primer abrazo del 2026. En una jornada donde la emoción del reencuentro fue la gran protagonista, la ciudad más austral de Chile vibró con un despliegue de alegría que unió a miles de vecinos en una celebración que, pese a las bajas temperaturas, irradió el calor humano característico de la Patagonia.
Desde los tradicionales brindis en los hogares hasta los eventos masivos, la capital regional demostró por qué sus celebraciones de fin de año son únicas en el país, mezclando ritos ancestrales con la energía de las nuevas generaciones.
Como es costumbre, las cábalas fueron el condimento esencial de la medianoche. En miles de mesas magallánicas no faltaron las doce uvas para los deseos de cada mes, mientras que el color amarillo en prendas y accesorios dominó el paisaje visual como símbolo de prosperidad.
El espumante y los abrazos interminables marcaron el punto de quiebre a las 00:00 horas, momento en que la ciudad se iluminó con el brindis de familias que, entre risas y música, dieron la bienvenida a un ciclo que asoma cargado de desafíos y esperanzas para la zona.
Para quienes optaron por celebrar fuera de casa, la oferta fue variada y de alta convocatoria. Uno de los epicentros de la diversión fue la fiesta Sunrise, que congregó a una multitud de jóvenes y adultos en una producción de gran nivel que se extendió hasta las primeras luces del alba.
La Costanera del Estrecho también fue un punto de encuentro para grupos de amigos que, tras los abrazos familiares, se reunieron para compartir un momento al aire libre, aprovechando la mística de recibir el año frente a las aguas del estrecho que da nombre a nuestra región.
El inicio del 2026 en Punta Arenas no fue solo un cambio de calendario; fue una reafirmación de la identidad regional. El encuentro intergeneracional en las plazas y barrios reflejó una comunidad que se mantiene unida frente a las adversidades climáticas y geográficas.
Con la convicción de que este nuevo año traerá oportunidades de crecimiento para la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, los puntarenenses cerraron una noche redonda, demostrando que en el extremo sur, el futuro se recibe siempre con los brazos abiertos y el corazón encendido.