El Edificio Corona, esa imponente estructura que marcó una era en el urbanismo de Punta Arenas desde su inauguración en la década de los 90, ha comenzado oficialmente su proceso de arriendo. Este movimiento es visto por el sector inmobiliario y comercial como una señal de reactivación tras años en los que el edificio sufrió un paulatino declive y la incertidumbre sobre su destino.
Actualmente, el inmueble se encuentra en una fase crítica de evaluación. Según explicó Marcela Miranda, titular de la corredora de Propiedades Miranda, el objetivo no es simplemente llenar el espacio, sino encontrar un modelo de negocio que revitalice el sector.
Aunque el interés ha sido alto, la administración del edificio está actuando con cautela. Hasta el momento, el panorama de la reactivación se define por los siguientes puntos:
Evaluación de propuestas: Se han recibido diversas ofertas, algunas de ellas bajo un concepto de uso mixto (comercio y oficinas), pero aún no se ha sellado un acuerdo definitivo.
Competitividad: La meta es adaptar la infraestructura a los estándares actuales. El edificio debe ser capaz de competir con las nuevas galerías y centros comerciales que han surgido en la ciudad producto del crecimiento turístico y económico.
Revitalización urbana: Se busca una propuesta que genere flujo de personas y actividad económica constante, devolviéndole al edificio su estatus de motor comercial.
La ubicación del Edificio Corona lo sitúa en una posición privilegiada dentro de la trama urbana. Su recuperación se perfila como una pieza maestra para el fortalecimiento del centro de Punta Arenas, una zona que lucha por mantener su relevancia frente a la expansión hacia los sectores norte y sur.
El destino final de este ícono arquitectónico se decidirá en los próximos meses. Si la negociación prospera con una visión moderna, el Edificio Corona dejará de ser un recuerdo de la década de los 90 para transformarse en un referente dinámico y renovado para la capital regional en este 2026.
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