Tras una década de promesas y postergaciones, el anhelado Centro Hortofrutícola de Punta Arenas entra finalmente en su fase técnica decisiva. El Ministerio de Obras Públicas (MOP) ha dado inicio a la licitación para el diseño de este espacio, que se convertirá en el corazón de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) en la región más austral de Chile.
El proyecto se ubicará en la intersección de las calles 21 de Mayo y Boliviana, aprovechando la estructura del antiguo edificio Adelco, de propiedad del Gobierno Regional. La ubicación es estratégica: colindante al Mercado Municipal y al Centro Artesanal, consolidando un circuito comercial y turístico frente al Estrecho de Magallanes.
El proyecto representa una inversión de gran escala, financiada mayoritariamente por el Gobierno Regional (GORE), con el objetivo de profesionalizar la comercialización local.
Cifras clave: El diseño tiene un costo de $261 millones, mientras que la ejecución total de la obra (remodelación y construcción) se proyecta en $5.889 millones.
El diseño técnico no solo busca habilitar puestos de venta, sino crear una experiencia integral para el vecino y el turista. Según los anteproyectos aprobados, el centro contará con:
Capacidad: Alrededor de 60 a 65 puestos de venta desmontables de 9 metros cuadrados cada uno.
Infraestructura Técnica: Cámaras de mantención y frío para que los productores puedan almacenar sus frutas y verduras en el mismo recinto sin perder la cadena de frescura.
Atractivo Turístico: Espacios para restaurantes y cafeterías, una tienda "ancla" de productos típicos magallánicos y un diseño que rescatará la fachada histórica del edificio.
Sostenibilidad: Se operará principalmente durante la temporada de cosecha (octubre a abril), permitiendo otros usos ciudadanos durante los meses de invierno.
Para los agricultores regionales, este centro es la respuesta a décadas de precariedad. Actualmente, muchos deben comercializar en ferias itinerantes en gimnasios o someterse a las condiciones de pago de las grandes cadenas de supermercados.
El futuro recinto permitirá la venta directa del productor al consumidor, asegurando precios más justos y fortaleciendo la seguridad alimentaria de una región que hoy depende en más de un 90% de los productos que llegan vía terrestre o marítima desde el centro del país.