La Patagonia se encuentra bajo una emergencia ambiental sin precedentes. Los incendios forestales en el sur de Argentina han escalado rápidamente, alcanzando la alarmante cifra de 15.000 hectáreas devastadas. El foco más crítico se concentra en la zona cordillerana de Chubut, donde las llamas ya han consumido cerca de 12.000 hectáreas de bosque nativo y plantaciones, cruzando incluso la estratégica Ruta Nacional Nº 40.
La gravedad de la situación motivó al Presidente Gabriel Boric a ofrecer ayuda técnica y humana al gobierno argentino este sábado. A través de su cuenta en X, el mandatario chileno subrayó la necesidad de "trabajar juntos", un gesto que fue bien recibido por la cancillería argentina, considerando que la dirección de los vientos y la magnitud del fuego representan una amenaza latente para el territorio nacional, específicamente para la Región de Magallanes.
Lo que comenzó como una emergencia natural ha tomado un cariz judicial. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, fue tajante al señalar que el incendio más devastador habría sido provocado:
Recompensa millonaria: El gobierno argentino ofreció 50 millones de pesos (aprox. 34.000 dólares) a quien entregue datos certeros sobre los responsables. "Los miserables que prendieron fuego van a terminar presos", sentenció Torres.
Uso de acelerantes: El fiscal Carlos Díaz Mayer confirmó que los peritajes iniciales detectaron el uso de nafta (gasolina) en el punto de origen, lo que confirma la tesis de un ataque deliberado contra el patrimonio natural.
A pesar de que se han sumado refuerzos y ya son más de 78 nuevos brigadistas los que se incorporaron a las tareas de extinción, el control del fuego parece lejano debido a condiciones meteorológicas "extremas":
Temperaturas: Superan los 31,8°C, algo inusual para la zona.
Vientos: Se registran ráfagas de entre 51 y 59 km/h, lo que genera un "efecto soplete" que propaga las chispas a cientos de metros, saltando los cortafuegos naturales y humanos.
Infraestructura en riesgo: El fuego no solo consume bosques; actualmente amenaza directamente una escuela, una fábrica y múltiples establecimientos rurales.
En Chile, la CONAF y Senapred mantienen un monitoreo constante de la columna de humo y la trayectoria de los focos. La cooperación binacional propuesta por Boric busca establecer una barrera de contención antes de que el fuego se acerque a los pasos fronterizos chilenos, donde la sequedad de la estepa podría facilitar una propagación masiva.