Puerto Natales tiene motivos para inflar el pecho. El 2025 cerró con un hito deportivo de alto octanaje: el título de Campeón Nacional de Motocross obtenido por Camilo Gómez Cáceres. Para profundizar en este logro, el programa “Ídolos del Deporte” de Pingüino Multimedia se trasladó hasta la capital de Última Esperanza, específicamente al hogar de la familia Gómez-Cáceres, el lugar donde se gestó la estrategia que hoy luce el número "1" de Chile.
Para Camilo, el éxito no fue casualidad, sino el resultado de una rutina espartana marcada por el clima y la distancia. "Ser campeón nacional es alcanzar un sueño en un arduo desafío que buscamos todo el año", confesó el piloto.
Su rutina diaria en Natales incluía:
Madrugada: Preparación física intensa.
Mañana/Tarde: Cumplimiento de sus deberes escolares.
Tarde/Noche: Gimnasio y entrenamiento técnico sobre la moto.
En la recta final, el joven debió trasladarse a Santiago para aclimatarse a los circuitos del centro del país y elevar su nivel técnico, una apuesta que finalmente le dio los puntos necesarios para asegurar la corona.
En el living de su casa, Claudio Gómez, padre del piloto, reflexionó sobre el proceso que comenzó cuando Camilo era apenas un niño de 5 años. Para la familia, este título es la "graduación" de un proyecto de largo aliento.
"Es aquí donde se planificó todo como familia. En cada fecha hubo momentos altos y bajos, donde el apoyo como padres fue fundamental desde lo afectivo hasta lo económico. Este premio corona años de carreras en Chile y Argentina, interactuando con pilotos de nivel internacional", señaló Claudio.
Con la humildad que lo caracteriza, el joven monarca MX2B no olvidó a quienes lo impulsaron a cruzar la meta: "Este logro es para mi familia, mis amigos y toda la gente que me apoyó a nivel regional y nacional para cumplir mi sueño, hoy hecho realidad".
Con este título, Camilo Gómez no solo posiciona a Puerto Natales en el mapa del motocross nacional, sino que se convierte en un referente para las nuevas generaciones de pilotos magallánicos que ven en él la prueba de que, con disciplina y apoyo familiar, los sueños se cumplen, incluso desde el rincón más austral del mundo.