La magnitud de la emergencia forestal en el centro-sur del país ha obligado al Ejecutivo a redoblar su presencia en terreno. Desde el Grupo 10 de la FACh, el Presidente Gabriel Boric emprendió vuelo hacia el Aeropuerto Carriel Sur para supervisar personalmente el despliegue de ayuda y las labores de combate en tres de las comunas más golpeadas por la tragedia: Penco, Tomé y Florida.
El panorama que recibirá al jefe de Estado es crítico. El último catastro oficial revela que las llamas no han dado tregua a los sectores poblados, dejando una huella de destrucción que supera las proyecciones iniciales de la semana.
El impacto habitacional de los incendios ha golpeado con especial fuerza a la Región del Biobío, donde se concentra la mayor parte de las pérdidas materiales:
Mientras el combate al fuego continúa en los cerros, en las zonas urbanas de Lirquén comenzó una de las etapas más difíciles de la emergencia: la ubicación de víctimas y personas reportadas como desaparecidas.
El director general de la PDI, Eduardo Cerna, informó que equipos especializados de la policía civil y el Servicio Médico Legal (SML) están trabajando en la remoción técnica de escombros. "Ojalá no tengamos ningún tipo de víctimas ni cuerpos que encontrar... queremos dar ese espacio de libertad para que las personas puedan reconstruir sus lugares", señaló el prefecto general desde la zona de desastre.
En paralelo al viaje presidencial, el Gobierno confirmó que esta misma semana se iniciará el pago del Bono de Recuperación para los damnificados de las regiones de Biobío y Ñuble. Este beneficio económico busca ser el primer alivio para que las familias puedan costear enseres básicos y necesidades urgentes tras haberlo perdido todo.