La quiebra de Corona el año pasado, producto del fracaso en su reorganización judicial, dejó una huella de "locales fantasma" en las principales arterias comerciales del país. Sin embargo, el gigante del retail Falabella ha decidido aprovechar esta infraestructura para fortalecer su presencia regional, enmarcando esta operación dentro de un plan de inversiones global de US$ 900 millones para Sudamérica.
La medida no solo busca recuperar el dinamismo comercial de los centros urbanos, sino también absorber parte de la demanda laboral que quedó vacante tras la salida de Corona.
Falabella ha priorizado zonas de alto tráfico fuera de la Región Metropolitana para iniciar este recambio de marca. Las tres primeras direcciones confirmadas son:
Aunque aún no se ha detallado el número total de sucursales que serán traspasadas ni si se incluirán ciudades del extremo sur como Punta Arenas, la llegada de Falabella a los antiguos emplazamientos de Corona implica:
Revalorización del centro: Se evita el deterioro de edificios céntricos que llevaban meses cerrados.
Generación de empleo: La apertura de estas tiendas requiere la contratación de personal de ventas, logística y seguridad.
Competencia activa: La reactivación de estos puntos de venta presencial desafía la tendencia del e-commerce, reforzando la importancia del comercio físico en regiones.
El cierre de Corona en julio de 2025 marcó el fin de una era para el retail de consumo masivo en Chile. La empresa no logró conseguir el financiamiento necesario para sostener su operación bajo las nuevas condiciones de mercado, dejando locales disponibles que hoy resultan atractivos para grandes operadores con mayor espalda financiera.