Tras el anuncio del ministro Álvaro Elizalde sobre la detención de catorce sospechosos por el origen de los incendios en la zona centro-sur, el debate se traslada al perfil psicológico de los responsables.
El psicólogo forense Claudio Carrera vincula estas conductas con el trastorno de personalidad antisocial y el narcisismo, describiendo a sujetos que disfrutan del caos e incluso permanecen en la escena para observar la extinción de las llamas.
Por su parte, la psicóloga Rosa Martínez identifica una necesidad compulsiva por encender fuego, gatillada por estrés o conflictos, donde solo una minoría llega a experimentar culpa ante la destrucción causada.
Mientras el Gobierno asegura que estos actos no quedarán en la impunidad, la psicología advierte sobre sujetos incapaces de visibilizar el daño ajeno.
La justicia busca hoy castigar lo que la ciencia define como una peligrosa mezcla de egocentrismo y desprecio por la norma social.