La conformación del gabinete de ministros fue un mensaje de autoridad de la Oficina del Presidente Electo (OPE). Con figuras como Claudio Alvarado (UDI) en Interior y José García Ruminot (RN) en la Segpres, el equilibrio político pareció insuficiente para las pretensiones de las colectividades. Ahora, la apuesta es capturar cargos estratégicos como la Subdere y la Subsecretaría del Interior, piezas clave para la gestión territorial y la seguridad.
Los partidos han comenzado a filtrar sus cartas para las subsecretarías, donde buscan mezclar experiencia política con cuadros técnicos de confianza:
Partido Republicano: Apuestan por el exconsejero Sebastián Figueroa para la poderosa Subdere y por Luis "Profe" Silva en Justicia. Además, impulsan al vicealmirante (r) Alberto Soto para Defensa (Fuerzas Armadas).
UDI: Su carta principal es Máximo Pavez para retornar a la Subsecretaría del Interior, cargo que ya conoce de administraciones anteriores.
Renovación Nacional: Buscan posicionar a Constanza Castillo en la Segpres y proponen el regreso de Pedro Pizarro a Previsión Social.
Evópoli: Proyectan a José Francisco Lagos para la Segegob, buscando una voz joven y técnica en la vocería.
No solo las subsecretarías están en disputa; las embajadas estratégicas también tienen nombres en la avanzada:
La diputada Ximena Ossandón (RN) ha liderado la postura de que un gobierno exitoso no puede ser solo de "técnicos de escritorio". "Lo ideal debe ser mezclar nombres técnicos con políticos", insistió, reflejando el temor de que la falta de "calle política" en las subsecretarías debilite la relación del Ejecutivo con el Congreso.
Desde la UDI, su secretario general, Juan Antonio Coloma Álamos, ha optado por un tono más institucional, depositando su confianza en el criterio del Presidente electo. Sin embargo, el plazo del 30 de enero pone una presión adicional: una vez nombrados los subsecretarios, el margen para que los partidos instalen a su gente en cargos de confianza se reducirá drásticamente.