Lo que comenzó como una discusión por el consumo de alcohol en un domicilio del sector Prolongación Mardones, derivó en un episodio de violencia sistémica que pudo terminar en tragedia. Entre el 20 y el 21 de enero, la víctima vivió horas de terror bajo las amenazas de su conviviente, quien ignoró por completo una orden judicial de alejamiento que pesaba en su contra desde el año pasado.
Según la exposición de la fiscal Wendoline Acuña, el agresor no escatimó en medios para aterrorizar a su pareja:
Ataque con herramientas: Tras el anuncio del quiebre sentimental, el sujeto buscó una motosierra e intentó encenderla para agredir a la mujer. Al no lograrlo tras un forcejeo, la persiguió por la casa armado con cuchillos.
Agresión física y asfixia: Durante la madrugada del miércoles, el hombre regresó a la vivienda, derribó la puerta a patadas y atacó a la víctima directamente al cuello con la intención de asfixiarla.
Intervención providencial: Fue la llegada de la hermana de la afectada lo que permitió detener la agresión y dar aviso a las autoridades, evitando un desenlace fatal.
Un punto clave para que el tribunal decretara la prisión preventiva fue el historial delictivo del imputado. En marzo de 2025, ya había sido condenado por violencia intrafamiliar (VIF), por lo que tenía estrictamente prohibido acercarse a la víctima.
Al incumplir esta medida en reiteradas ocasiones durante el último ataque, se le imputaron dos delitos de desacato, además de amenazas y lesiones. La Fiscalía advirtió que el desacato reiterado es un delito grave que puede conllevar penas de hasta cinco años de cárcel.