Una batalla de 40 horas ha dejado una huella de destrucción y muerte en la provincia de Baluchistán, al suroeste de Pakistán. El ministro principal de la región, Sarfraz Bugti, confirmó que las fuerzas de seguridad abatieron a 133 militantes del grupo separatista Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), en respuesta a una serie de ataques terroristas coordinados que sacudieron la zona durante el fin de semana.
La insurgencia, que opera en esta zona rica en recursos naturales fronteriza con Irán y Afganistán, lanzó la operación denominada "Herof" (Tormenta Negra), atacando simultáneamente comisarías, mercados, escuelas y hospitales.
El viceministro del Interior, Talal Chaudhry, denunció que los atacantes utilizaron tácticas de guerrilla urbana para maximizar el daño. “Entraron vestidos de civiles y atacaron indiscriminadamente a personas comunes que trabajaban en tiendas”, afirmó la autoridad, añadiendo que los extremistas utilizaron a civiles como escudos humanos para frenar el avance de las tropas gubernamentales.
El saldo de víctimas de la ofensiva insurgente es devastador:
31 civiles asesinados.
17 agentes del orden fallecidos.
Daños masivos en infraestructuras y vehículos policiales.
El ejército pakistaní, que ya contaba con informes de inteligencia sobre una posible incursión, inició "pre-operaciones" el viernes. Según el reporte oficial, las fuerzas especiales y unidades antiterroristas neutralizaron a 41 militantes el viernes y otros 92 durante el sábado.
Este operativo representa el mayor número de bajas infligidas a la insurgencia en un periodo tan breve de tiempo. Los enfrentamientos se concentraron en los distritos de Quetta (la capital), Gwadar, Mastung y Noshki, donde los rebeldes intentaron atentados suicidas y bloquearon rutas estratégicas.
Baluchistán ha sido escenario de una insurgencia prolongada por décadas. Los grupos separatistas exigen una mayor participación en las ganancias de los recursos mineros y gasíferos de la región, acusando al gobierno central de explotación. En los últimos años, los ataques se han intensificado, apuntando no solo al Estado, sino también a proyectos de infraestructura vinculados a la inversión extranjera.
Militantes abatidos: 133 integrantes del BLA.
Bajas oficiales: 17 uniformados.
Civiles fallecidos: 31 personas.
Foco del conflicto: Baluchistán (Quetta, Gwadar, Mastung).