El Instituto Antártico Chileno (INACH) reafirmó su liderazgo en investigación científica tras adjudicarse cinco proyectos del Programa de Equipamiento Científico y Tecnológico (Fondequip) de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) en los últimos cinco años, con una inversión superior a los $2.200 millones. Estas iniciativas fortalecen áreas estratégicas como oceanografía, biología, microbiología, paleontología y cambio climático, posicionando a Magallanes como un polo clave de investigación antártica a nivel nacional e internacional.
El hito más reciente se concretó con la oficialización del convenio de colaboración científica entre el INACH, Antarctica21 y la Fundación Antarctica21, luego de adjudicarse fondos en el XIII Concurso Fondequip Mediano. En total, el Instituto ha obtenido cuatro proyectos de equipamiento tecnológico mediano y uno de equipamiento mayor, impulsando una modernización sustantiva de su infraestructura científica.
El subdirector técnico del INACH, Andrés López, destacó que “la adjudicación de estos cinco proyectos permite una actualización significativa de la infraestructura científica del Instituto y fortalece el desarrollo de investigación de excelencia en distintas disciplinas”.
Tecnología de punta para el estudio del océano y la vida antártica
Entre los equipos incorporados destaca un glider submarino autónomo —operativo desde 2022— que posibilita el monitoreo oceanográfico de alta resolución y el estudio de fenómenos como floraciones algales nocivas y derretimiento glaciar. A ello se suma una plataforma Micro-CT para el análisis tridimensional de fósiles antárticos y patagónicos sin dañar las muestras, única en su tipo a nivel nacional para este tipo de estudios.
En 2024, el INACH se adjudicó su único Fondequip Mayor, destinado a una plataforma submarina multiparamétrica (Lander), que permitirá instalar sensores en bahías cercanas a las bases Prat y Yelcho, generando datos continuos sobre variables físicas, químicas y biológicas del océano antártico. Ese mismo año, se incorporó además un sistema FerryBox para el monitoreo autónomo de aguas superficiales antárticas y subantárticas, mediante una alianza público-privada.
Finalmente, en 2025 se sumó una plataforma de secuenciación genética de tercera generación, que permitirá analizar material genético en tiempo real tanto a bordo del rompehielos AP Almirante Viel como en los laboratorios del INACH en Punta Arenas. Esta tecnología fortalecerá la detección de patógenos emergentes, especies invasoras y el estudio de la biodiversidad microbiana.
Impacto regional y proyección internacional
La incorporación de estas plataformas tecnológicas permitirá generar información científica de alta calidad en tiempo real, reduciendo la dependencia de análisis realizados fuera de la región y fortaleciendo la toma de decisiones basadas en evidencia. Este avance mejora la capacidad de respuesta ante fenómenos ambientales emergentes y consolida a Magallanes como un nodo estratégico de investigación científica antártica.
Estas inversiones, además, refuerzan la soberanía científica de Chile en la Antártica y amplían la capacidad del país para producir conocimiento clave en la comprensión del cambio climático y la conservación de uno de los ecosistemas más frágiles del planeta.