La sombra del fracaso de George Harris en 2025 parecía una barrera infranqueable para cualquier comediante venezolano que pisara la Quinta Vergara. Sin embargo, Esteban Düch demostró que el humor es la mejor herramienta para la integración. En una rutina cargada de autocrítica, carisma y una lectura impecable del "Monstruo", Düch no solo logró sacudirse el fantasma de su compatriota, sino que se convirtió en el primer humorista venezolano en conquistar las Gaviotas de Plata y Oro en la historia del certamen, validando el fenómeno que lo hizo viral en redes sociales.
Desde el primer segundo, Düch apostó por la honestidad. Al entrar al escenario, no esquivó su nacionalidad ni el tenso clima que a veces rodea el debate migratorio en Chile; por el contrario, lo convirtió en su principal activo cómico. Con chistes rápidos sobre la "ola de migrantes" y referencias directas al traspié de Harris el año anterior, el comediante rompió el hielo con una audiencia que, aunque expectante, se entregó a las carcajadas apenas comprendió que Düch venía a reírse de sí mismo y de su propia experiencia viviendo en el país.
El triunfo del venezolano no fue azaroso. Su libreto se estructuró sobre puntos de contacto clave con la realidad chilena actual:
El "Efecto George Harris": Al mencionar que "pasaron cositas" el año pasado, desactivó cualquier prejuicio del público, ganándose el respeto por su valentía al enfrentar el antecedente negativo.
Conexión con la Generación Z: Sus menciones a la convivencia en el backstage con las estrellas de K-Pop, NMIXX, y los románticos Jesse & Joy, le permitieron conectar con el público joven que dominaba la galería.
Identidad Migrante: Abordó las dificultades de adaptación en Chile con un tono conciliador y divertido, resaltando las diferencias culturales entre el "chilean way" y el caribeño.