El tablero geopolítico mundial se encuentra en un punto de ebullición. Tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un posible "ataque limitado" contra Irán, el ministro de Defensa iraní, Aziz Nasirzadé, lanzó una dura advertencia: Teherán no retrocederá y responderá con una fuerza sin precedentes. En una demostración de poderío bélico, la Guardia Revolucionaria ha iniciado maniobras a gran escala en su costa sur, desplegando misiles y drones, mientras potencias como China claman por una contención urgente para evitar un conflicto de escala global.
La desconfianza entre ambas naciones es absoluta. Aunque Omán ha confirmado una nueva ronda de contactos indirectos para este jueves, el ambiente está enrarecido por el recuerdo de los bombardeos de junio de 2025, que causaron más de 1.100 muertes en territorio iraní. Mientras Trump vincula sus amenazas al programa nuclear, Irán sostiene que cualquier incursión será considerada un acto de agresión total, dejando claro que el tiempo de la diplomacia se agota frente al estruendo de los tambores de guerra en Oriente Próximo.
La respuesta de Irán se ha manifestado tanto en el plano retórico como en el operativo, marcando una postura de defensa activa:
Advertencia de Nasirzadé: El ministro de Defensa afirmó que, aunque no buscan la guerra, darán una "lección inolvidable" si se les impone un conflicto.
Maniobras de la Guardia Revolucionaria: Los ejercicios en la costa sur incluyen fuerzas especiales, artillería y el despliegue de drones y misiles de última generación, según la cadena IRIB.
Respuesta "Decisiva": Teherán ha rechazado la distinción de un "ataque limitado", asegurando que cualquier intervención estadounidense será respondida con una ofensiva militar inmediata.
Ante el riesgo de que la situación se salga de control, la comunidad internacional observa con preocupación los movimientos en el Estrecho de Ormuz:
El actual conflicto tiene una herida abierta: la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos en junio del año pasado. Aquel ataque destruyó gran parte de la infraestructura nuclear iraní y dejó un saldo de víctimas civiles y militares que hoy dificulta cualquier acercamiento. Irán considera que Washington traicionó el proceso diplomático previo, lo que explica la reticencia de Teherán a sentarse nuevamente a la mesa sin condiciones previas que garanticen su seguridad nacional.