El sector de comida de servicio rápido en Chile demostró su resiliencia durante el último año. Según el informe elaborado por la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga) y la Cámara Nacional de Comercio (CNC), las ventas reales del rubro cerraron el 2025 con un crecimiento anual del 3%, tras registrar un incremento del 2,9% en el cuarto trimestre.
El fenómeno detrás de estas cifras revela un cambio en el comportamiento del consumidor. El crecimiento no se debió a un mayor gasto por persona —de hecho, el ticket promedio cayó un 2,7% real, situándose en $8.208— sino a un aumento significativo en el volumen de operaciones. El número de boletas emitidas creció un 7,9% anual, lo que confirma que los chilenos están acudiendo más veces a estos locales, pero con un presupuesto más acotado y cauteloso.
Uno de los datos más reveladores del estudio es el contraste geográfico. Mientras que en la Región Metropolitana el crecimiento anual fue marginal (0,3% en el último trimestre) y cerró el año con una caída acumulada del 1,8%, las regiones se posicionaron como el motor de la industria. Fuera de la capital, las ventas saltaron un 10,7% en 2025, impulsadas por la apertura de nuevos puntos de venta y una mayor cobertura territorial.
En cuanto a los canales de venta, la experiencia física sigue siendo la reina. El 75,9% de las transacciones se realizaron de forma presencial en los locales, dejando un 17,4% a plataformas externas de delivery y un 6,7% a canales digitales propios de las marcas.
El presidente de Achiga, Máximo Picallo, valoró la capacidad de adaptación del sector frente a los desafíos económicos: “Los servicios de comida rápida reflejan la capacidad que tiene esta industria para seguir expandiéndose y consolidándose, posicionándose como uno de los motores más dinámicos del sector gastronómico”, afirmó. No obstante, el gremio advierte sobre la alta competencia y la "canibalización" entre locales debido a la proliferación de nuevos puntos de venta.