En una sorpresiva declaración telefónica a la cadena CBS, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que el conflicto bélico con la República Islámica de Irán ha entrado en su fase final. Según el líder republicano, el conflicto está "muy avanzado" en comparación con el cronograma estratégico inicial de cuatro a cinco semanas, señalando que las fuerzas del régimen se encuentran en un punto de quiebre.
"No les queda nada" A pesar de que los ataques con proyectiles hacia Israel persisten, Trump fue tajante al describir la degradación del poderío militar iraní tras las recientes ofensivas. "No tienen armada, ni comunicaciones, ni fuerza aérea. Sus misiles están dispersos y sus centros de fabricación de drones están siendo destruidos por todas partes", aseguró el mandatario, añadiendo que, desde su perspectiva, Teherán ha perdido su capacidad operativa real.
Crisis energética y el Estrecho de Ormuz Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la situación en el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo vital para el petróleo mundial que actualmente se encuentra prácticamente paralizado. El bloqueo de facto ha disparado los precios de la energía a nivel global, ante lo cual Trump lanzó una advertencia directa: el mandatario afirmó que está “pensando en tomar el control” de la zona para garantizar el flujo comercial y frenar la escalada de precios.
Tensión con el nuevo Liderazgo Supremo Respecto a la sucesión en el poder iraní tras la muerte de Ali Jamenei, Trump mostró una fría indiferencia hacia el nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei. Al ser consultado sobre si tenía algún mensaje para el heredero del régimen, respondió: “Ninguno, en absoluto”.
No obstante, en una conversación paralela con el New York Post, el presidente estadounidense fue un paso más allá al declarar que no está “contento” con el nombramiento de Mojtaba, lo que anticipa una continuidad en la política de "máxima presión" por parte de la Casa Blanca hacia el nuevo mando en Teherán.